lunes, 22 de octubre de 2012

Cuentos, relatos y narraciones.: El invitado.Publicado por Luis Rever




lunes, 22 de octubre de 2012

El invitado.

Estaba sentado frente a mí en una silla situada a escasos metros de  la cama fumando un cigarrillo y exhalando largas bocanadas de humo. No se había quitado el abrigo, holgado, de lana ni el sombrero que oscurecía su rostro. La poca luz que se colaba por las rendijas  de la ventana cerrada -los póstigos no encajaban del todo bien, algo curvados por el paso del tiempo, en sus molduras- no llegaba a iluminar su cara oculta a contraluz, mantenía una pierna cruzada sobre la otra y sé que me estaba mirando sin decir una palabra. Desperté con su presencia en una habitación que me resultaba extraña. No me alarmó su comparecencia, al momento supe quien era él y donde me hallaba. Abrí los ojos, lo vi sentado y no encontré palabras a modo de saludo, tampoco ninguna inquisición acerca del motivo de nuestro encuentro; quedé tumbado de costado, en la posición en la que había despertado y deje transcurrir el tiempo con esta imagen en blanco y negro en la retina y el olor del tabaco adueñándose del paisaje olfativo de la habitación, también compuesto, para completar la fotografía percibida por la pituitaria, de aire viciado, ropa sucia amontonada, vapores procedentes de la transpiración corporal y el polvo  flotando en el ambiente, propio de una casa largo tiempo deshabitada, formando un conjunto espeso que quizá pudiese ser tanto digerido como respirado.

Se levantó de la silla y se dirigió hacia la ventana. Abrió ligeramente uno de los postigos y observó el exterior con cautela, queriendo ver sin ser visto. El rayo de luz que penetró en la estancia a través de la leve abertura me permitió ver más detalladamente su fisonomía de espaldas, alto, espigado, el sombrero calado algo ladeado y el largo abrigo avejentado  deshilachado en los bordes inferiores. Arrojó la colilla al suelo con desdén materializado en el resto de cigarrillo, pero que iba dirigido al causante de su desgracia, al que aplastó con furia para que la colilla quedase completamente apagada.

 El cuaderno abierto tal y como quedó cuando se deslizó de mis manos que cayeron pesadamente sobre mi estómago proporcionándome un ínfimo grado de lucidez que sólo alcanzó para que extendiese un brazo y una mano torpe, a tientas, tras haber humedecido los dedos pulgar e índice con la lengua, diese con el pábilo encendido y sumiese el cuarto en la oscuridad. Me había enfrascado en la lectura del manuscrito, extenso, hasta mantener una lucha tenaz contra mis párpados, empeñados en cerrarse, en acometer una caída definitiva que pusiese punto final a la jornada y a la lectura, incorporándome de vez en cuando hasta formar un ángulo de noventa grados entre mis piernas y mi tronco para conseguir despabilar un mínimo que me garantizase unos instantes más de lectura y así, sumando instantes, poder terminar de leer todo el contenido impreso en la libreta antes  de caer dormido de un modo instantáneo una vez concluida la última linea.


Cuando estuvo sentado de nuevo frente a mí, comenzó a hablarme. No podía responder a su pregunta de por qué había ido a la casa, al porqué de mi presencia en la habitación. Él tampoco se sentía extrañado. Llevaba varios días refugiado en esa habitación, en tensa espera, sin saber hacia que lado iba a inclinarse la balanza, en que términos iba a oscilar el péndulo que decidiese sobre su vida o su muerte. A veces intentaba dormir, dicho del modo que él lo expresó, el sueño consiguió derrotar a su estado de alerta durante algunos minutos en los que caía en un sopor repentino que alejaba la pesadilla y resumía tiempos felices, unos instantes de descanso que se interrumpían de forma súbita cuando escuchaba el más leve sonido que viniese del exterior, aunque sólo fuese el agitarse las ramas de los árboles por una suave racha de viento. La noche la había pasado fuera de la cama que presentaba mantas y sábanas hechas un revoltijo sobre el jergón. El nerviosismo y la incertidumbre sobre el desenlace le carcomían; no hacía otra cosa que pasear por la habitación, abrigado cuanto podía en la fría noche, e ir de la ventana a la silla encendiendo un cigarrillo tras otro, a la espera, intentando calentar en todo momento la esperanza de que fuesen sus correligionarios los que viniesen a buscarlo para que lo sacaran del país antes de que lo hiciese la guardia civil para sacarlo de este mundo, preguntándose en todo momento por qué se había utilizado el ingenio humano, esa capacidad que debería utilizarse para hacernos felices y, de algún modo, si el ideal postrero del ser humano es la búsqueda de la felicidad y ésta su mayor riqueza, ricos a todos, para producir en su lugar, un baño de sangre, que a la vista de los acontecimientos que se desarrollaban en Europa, no había hecho más que empezar, como un banco de pruebas donde se experimentasen los últimos avances en aviación militar y para saber hasta donde puede llegar la atrocidad y la barbarie. Quizá su ideología que ahora le condenaba a muerte sólo consistiese en querer poner el talento y los hábitos sociales al servicio de la humanidad, algo que ésta jamás ha conseguido y por lo que los jóvenes libertarios que poblaron su juventud quisieron luchar contra un absolutismo que los asesinaba en Marruecos.

 Descubrí el cuaderno tras la muerte de mi madre. Cuando vacié su piso, (el mismo en el que yo había vivido desde que siendo muy niño nos trasladamos a esta ciudad huyendo de los estigmas que nos imponía la pertenencia al bando perdedor, hasta que me emancipé con veinte años) encontré en el fondo de un cuarto trastero una vieja maleta con algunas ropas y objetos que habían pertenecido a mi padre. Entre las prendas, un encendedor, una antigua -preciosa- pluma estilográfica -que conservo como un tesoro- y alguna bagatela más, estaba el cuaderno que incluía entre sus páginas una narración de sus últimos días, antes de ser detenido para morir después en la construcción del ignominioso mausoleo ordenado por el general para memoria de su barbarie. Sus palabras se debatían con un verbo errático y desordenado entre la angustia, el rencor -no exento de cierta ansia de venganza aunque lo fuese de un modo divino- hacia aquellos parientes próximos que le habían delatado y la esperanza de que sus amigos, alertados por mi madre, llegasen pronto para llevarlo a un refugio más seguro hasta que encontraran el modo de sacarlo del país rumbo al Méjico de Lázaro Cárdenas, como tantos otros exiliados y refugiados políticos españoles. Cuando mi madre llegó a la casa de campo en compañía de un conocido, sólo encontró el cuaderno sobre el camastro. La guardia civil lo detuvo antes que  ella pudiese encontrar un lugar donde guarnecerlo y que no comprometiese demasiado la libertad de ninguna de sus amistades. Sólo llegó unas horas tarde -esta historia me fue relatada en mi infancia, cuando tuve suficiente juicio, pero jamás me habló de la existencia del cuaderno- parece ser que fue su propio hermano, mi tío al que nunca conocí, el que comunicó a las autoridades (quizá bajo presión, pero también sucumbiendo de un modo cainita por sus diferencias de pensamiento) la existencia de la casa de campo en desuso donde probablemente se encontraría agazapado el fugitivo.

 En unas páginas del cuaderno mi padre habla conmigo. Me habla como si fuese el adulto que, de no salir bien las cosas, nunca conocerá. Lo lamenta, es lo que más le entristece; más todavía que la delación de la que ha sido víctima; más aún que haber sufrido vivir en un mundo enloquecido transformado en una máquina de picar carne que sólo ha hecho que comenzar su sangrienta labor. Me imagina en la penumbra del cuarto, con las primeras luces del día filtrándose por los resquicios de la ventana desvencijada, fantasea con las mantas y sábanas revueltas que han adquirido fisonomía humana y les habla, me habla a mí y lo hace a modo de despedida.

 Leí el cuaderno a la luz de una vela. Un exceso de luz resultaba demasiado hiriente para mis ojos que preferían acogerse a un grado de intimidad supremo con aquellas palabras que, de algún modo, desde el anonimato, siempre habían estado dentro de mí, sentirme como si estuviera en el interior de una caverna que me adormecía. Luché contra el sueño que pugnaba por poner fin a mi regresión hasta que terminé la lectura, pude apagar la vela y pude contar a mi padre como había sido nuestra vida. Le hablé mucho de mi madre, de un modo sosegado, tranquilizándolo, insistiendo en que a nosotros, finalmente, la vida nos trató bien y le refería algunas anécdotas que pudiesen resultarle más ligeras o divertidas que enternecedoras, perdiéndome en palabras que aliviaran su angustia sin escatimar en mostrar reconocimiento a su persona y a sus ideas, hasta que llegaron los guardias y con estrépito irrumpieron en la estancia. Sin mediar más palabras que los insultos y las imprecaciones hacia alguien que sólo consideraban un "perro rojo", dos de ellos lo sujetaron cada uno de un brazo y lo sacaron, sin encontrar resistencia, de la habitación rumbo a los trabajos forzados. Antes de cruzar el umbral de la puerta mi padre miró furtivamente hacia atrás, hacia la cama donde me dirigió una mirada con la que vació sobre mí la totalidad de su amor y su ternura, como si su vida entera hubiese sido depositada, carente ya de valor, en mi interior, para que estuviese siempre conmigo.

 Al menos durante esa noche pude ser su invitado.


domingo, 14 de octubre de 2012

El Blog de Cesar O'Nada: Cartel del DISCO " RESURGIENDO "


Cartel del DISCO " RESURGIENDO "


Aqui os muestro el cartel de promoción del disco RESURGIENDO , donde se muestran algunas de las tiendas online donde se puede encontrar .

Un saludo, Cesar O'Nada



Cuentos, relatos y narraciones.: Heterónimo por Luis Revert

 Heterónimo

El tren circulaba entre campos de cereales, recorriendo la llanura al atardecer. Una luz rojiza encendía el cielo e impregnaba con su luz las laderas de las montañas que, con el rostro casi pegado al cristal, contemplaba en su recorrido paralelo a ellas, encontrando un relax medicinal de cara a la jornada que le esperaba al día siguiente y diluyendo todas sus cargas en ese remanso de belleza; aturdida su mente por el día de trabajo que cargaba a sus espaldas, la luz limítrofe al infrarrojo hacía evanescente su reflexión cuyo contenido, antes cargado de reproches y resentimientos, se tornaba liviano. Tras esas montañas, aventurándose a través de un cañón que formaba el curso de un río, subiendo alguna loma para bajarla después, cuando el tránsito por el camino junto al cauce se hacía impracticable, se encontraba un grupo de casas abandonadas que conocía -había conocido, quizá ya ni existieran- bien. En aquellos tiempos, estuvo a punto de instalarse a vivir en esa aldea. La habían encontrado por casualidad durante una excursión por el citado río en la que se adentraron más horas de lo previsto en las entrañas de la sierra, jugando con los rápidos que el caudal formaba en algunos lugares y dejándose arrastrar aguas abajo por el sinuoso recorrido entre angostas gargantas de roca, para tener que remontar después el camino desandado, desnudos, después de haberse secado sobre una piedra, a modo de terraza, al sol. Era verano y pasaban días enteros en la montaña, durmiendo con el cielo como techo en los sacos de dormir. Cuando descubrieron la aldea se les presentó ante sus ojos el espacio idílico que deseaban en su interior y que se podía manifestar si tan sólo encontraban el modo de superar los obstáculos que siempre plantea la materialización de una renuncia; alcanzar algo suele significar renunciar a otras cosas por las que se puede tener un mayor o menor apego y esto no siempre es tarea fácil. Cuando vieron el conjunto de casas, se mostró ante ellos con más fuerza que nunca la capacidad de renunciar a cualquier cosa que les mantuviese alejados de la posibilidad de reinventar la vida, sin haberse siquiera planteado en que podía consistir tal renacimiento. Descubrieron en este paraje la infraestructura necesaria para poder vivir sin dependencia exterior si se lo proponían y construir, tras un periodo de inversión material y, sobre todo, laboral un paraíso alejado de la vida alienante de la que escapaban habitualmente con la esperanza de no tener que regresar jamás, que siempre quedaba muda, aplastada por el peso de una existencia ya constituida y cargada de impedimentos de cara a favorecer una deconstrucción fruto del verdadero deseo. Sólo tenían veinte años. Junto a las casas, siguiendo la vereda que descendía hasta el río, encontraron un enorme zarzal que enmarañaba una estructura de apariencia cúbica. Se escuchaba correr agua en su interior. Con las manos, ayudándose de alguna navaja suiza y con mucha paciencia para no lastimarse, consiguieron descubrir una pequeña porción de la planta para poder ver que había en el interior de su panza. Encontraron una pequeña alberca, alimentada por un manantial de agua cristalina, cuyo sobrante rebosaba por un lateral construido a menor altura que el resto. El agua descendía por una acequia deshecha junto al camino, que servía para alimentar los frutales, algunos todavía vivos, plantados en bancales que descendían por la ladera hasta los prados, que hacían de antesala al cauce por el que, en ese tramo, discurrían tranquilas las aguas. Los recuerdos se agolpaban en su cabeza mientras el color rojizo perdía intensidad y el paisaje comenzaba a poblarse de sombras que suponían el final del día; del mismo modo decidió poner punto final a su evocación y ocupar su mente en cuestiones pertinentes. Se dijo que fue una lástima que abandonase el proyecto cuando un nutrido grupo de amigos ya se habían instalado en la aldea dispuestos a reinventar la vida. Participó durante unos meses en esta empresa y fue feliz, pero a los pocos meses, repentinamente, se rodeo de argumentos para desear volver a la ciudad, construir su vida en torno a la opulencia y se marchó, aunque sabía perfectamente que se fue porque no había sabido entender a Celia.

Continuaba su viaje hacia las reuniones de negocios que iba a mantener al día siguiente. Un aburrimiento pertinaz que se constituía como norma una vez por semana. Le habían ofrecido trasladarse a la ciudad donde debía ampliar mercado durante una temporada con gastos pagados por la empresa, pero declinó la oferta prefiriendo viajar una vez por semana allí, dormir en un hotel, planear antes de acostarse todas las visitas que debía realizar para enfundarse a la mañana siguiente el disfraz de ejecutivo y concentrar todo el trabajo en una jornada agotadora de reuniones continuas, comidas rápidas y desplazamientos acelerados en taxi cuando el metro no cuadraba en itinerarios u horarios. Después, sin tiempo siquiera para mudar la americana y la corbata por ropa más cómoda, cogería el último tren nocturno y regresaría a su casa para pasar con su hijo el fin de semana. En el viaje de vuelta la cordillera quedaba oculta en la oscuridad de una noche sin luna. Algunas luces situadas en lo alto de antenas y repetidores dibujaban su contorno imaginario. Esta vez no se ensoñó dentro de los ecos de su memoria; estaba sumido en el cansancio físico e intelectual, repasaba en su agenda los logros conseguidos para su empresa y anotaba las tareas pendientes y algunos flecos que hubiesen quedado sin resolver de cara a su siguiente visita. Dudaba sobre aceptar la oferta de traslado temporal, en vista de lo agotadora que resultaba su decisión que sólo sustentaba por no separase de su hijo. Pensaba que también, por otro lado, le vendría bien tomar un poco de distancia con su presente que estaba girando de un modo nada ventajoso en los últimos tiempos y que ésta era una buena oportunidad. Bien que le habría gustado desaparecer cuando su amante le dijo que prefería no tener el hijo concebido, que no deseaba tener un lazo de unión tan rotundo con él y perder su libertad. Rehusar el alumbramiento significaba dar por concluida la relación, significaba rechazar la propuesta por él deseada y ofrecida de hacer de este nacimiento la consolidación de una unión afectiva y emocional. Ella le mandó una breve misiva contándole su decisión irrevocable, bien meditada, de renunciar a la maternidad en los términos ya expuestos. No sentía un lazo tan fuerte como él atestiguaba en una experiencia que se circunscribía a compartir algunas noches de cama y aliento, que, por cierto, le resultaba más gélido cada vez, proyectado en sus mejillas. Por medio de una amiga común, fue informado de que pensaba iniciar una convivencia con el ingeniero del que tanto le había hablado y con el que, aseguraba, se entendía a la perfección. En lo único que podía decir que le marchaban bien las cosas era en el terreno económico. Ganaba lo suficiente para poder hacer frente a todos sus gastos, incluida una generosa pensión alimenticia para su vástago y vivir holgadamente, pudiéndose permitir salir a cenar a sitios caros acompañado de alguna mujer que se mostrase proclive a la seducción. No encontraba mayor encanto en su vida, convertida ésta en su totalidad en un bien de consumo que devoraba con avidez sin sentirse nunca saciado, sino más hambriento a cada instante y para la que trabajaba con plena dedicación y tesón enfermizo. La semana siguiente volvió a atravesar el mismo paisaje, a la misma hora, las montañas bañadas por la luz del atardecer... 

 Y Celia despertando sola, cincuenta por ciento de rabia, cincuenta por ciento de tristeza. Hoy no tiene ganas de ver a nadie, tiene algo que madurar dentro de si, algo que está demasiado verde para ser digerido y que le produce cierta consternación que no desea, la vida es tan irrepetible como bella -reflexionaba- dedicarle demasiado tiempo al abatimiento o la turbación es un tremendo desperdicio irrecuperable y eso era lo que debía madurar en sus entrañas, no quería sentirse así demasiado tiempo. Debía arreglarlo en un día de  intimidad consigo misma que le supusiese un regalo y le devolviese a la normalidad y al buen humor realimentado al ser compartido. Decide prepararse un pequeño equipaje, saco de dormir incluido; una mochila donde llevar algunos alimentos, cantimplora y un libro para disfrutar en los descansos de su pretendida caminata. Si algo no podía ser eclipsado ni quedar empañado por la relevancia de su ausencia, ese algo era el poder de la naturaleza manifestándose con la capacidad de cuestionar aún las más profundas convicciones que hayan podido ser adquiridas por una reflexión ajena; el sitio ideal, por tanto, para un encuentro con uno mismo. Durante todo el día caminó con empeño montaña arriba, el esfuerzo físico emprendido en derrotar las pendientes era reflejo del denuedo que precisaba -y que estaba acometiendo- psicológicamente para conquistar la cima de la inmensa mole de tristeza que le aplastaba; conquistada una cima, conquistada la otra, pensaba, con el deseo de que al llegar arriba sintiera, por fin, una liberación de sus sentimientos, que no supieron afrontar el desapego aunque hacía algunas semanas que estaban siendo advertidos de lo que estaba pasando, de que él se iba a marchar. Otra parte de su cerebro luchaba contra la rabia que tomaba pinceladas iracundas de tanto en tanto, acercándose peligrosamente a la frontera del resentimiento que, una vez traspasada, suele cerrar la puerta, siendo difícil salir de su territorio donde sólo crecen las malas hierbas. No podía entender por qué ahora que la aldea estaba cercana al funcionamiento autosuficiente aunque austero, después de tanto trabajo agotador, se había rendido. Era cierto, una verdad incuestionable, que no lo estaba pasando bien; esgrimía a la inseguridad como argumento cuando ella le insinuaba que su ánimo se mostraba más opaco toda vez que su humor se plasmaba sombrío, como apesadumbrado, algo les estaba resultado demasiado pesado como para cargar con ello. Algo dentro de él, quizá una de esas reflexiones ajenas que nos han sido inoculadas, le decía que no debía construir su futuro en el interior de esas montañas, aunque semejasen un pequeño paraíso, se sentía vulnerable, como si pendiese de un hilo que de romperse le sumiría en la indigencia. Una idea, una invitada indeseada pero que asomaba de tanto en tanto por su pensamiento, saltando como una neurona díscola en el interior de su cavidad craneal en cuyas paredes rebotaba sin fin, le hacía desear un modelo de relación sentimental que encerrase a la pareja en una caverna de intimidad extralimitada -que por lo general resulta corrosiva para la propia intimidad- que habría que poblar con algún -o algunos- retoños que ilustraran -y dieran colorido y quehacer- al ambiente. Inseguridad que traía de la mano al miedo, instalándose ambos en la conciencia convertida en una marmita donde bullía la angustia evaporada en forma de ansiedad que terminaba por nublar su ánimo hasta la opacidad que pervierte la alegría. Celia siempre argumentaba en contra y le decía que la paralizadora idea del deber -aquello que él pensaba que no iba a cumplir si seguía en la aldea- había sido concebida para que las personas renunciasen a trabajar en virtud de sus propios intereses para hacerlo en el interés de sus amos; así había sido en todas las épocas de la historia y así era ahora en su entendimiento. Le aconsejaba que atendiese a desprenderse de reflexiones ajenas sustentadas en el trono del pánico y no despreciase la oportunidad de construir un nuevo mundo que tenían en los dedos de la mano. Subió hasta la cima de la montaña. El sol descendía y teñía de rojo la llanura a sus pies. Culminada la ascensión sintió el cansancio fruto de la larga caminata en la que había reproducido cada una de las escenas de su batalla perdida. Al contemplar el panorama, una alegría desbordada se apoderó de ella y comenzó a bailar de forma alocada, tan pronto saltaba como se dejaba caer al suelo en una coreografía propia de un rito exorcista por el que intentaba inconscientemente expulsar todos aquellos demonios que la abatían resolviendo que, de hecho, una nueva etapa de su vida estaba a punto de comenzar. Luego se sentó a contemplar el paisaje como si fuese algo cercano a una diosa reinando sobre la llanura encendida a la que una voz perdida en la inmensidad del paisaje lanzaba una plegaria: "cuanto desearía poder crear tu heterónimo, alguien que fuese exactamente igual que tú pero despojado de todo el miedo y la angustia que convierte todas tus bendiciones en humo evanescente, en el cual se disipa tu vida entera". Vio que abajo, sobre la llanura, próximo a las laderas de la montaña circulaba un ferrocarril. El sol rojizo reflejado en sus ventanillas le hacía parecer un extraño gusano cuyo cuerpo estuviese en su totalidad tachonado de ojos encendidos. Se escuchó un estrépito y descarriló de improviso; se arrastró unos cientos de metros sobre uno de sus flancos. Bajó corriendo la ladera sorteando piedras y ramas leñosas, cayendo de bruces en ocasiones. Cuando llegó al lugar del siniestro algunas personas deambulaban aturdidas, otras gritaban en un paroxismo histérico o lloraban convulsivamente, se escuchaban gritos y susurros emitidos por gargantas que habían perdido la fortaleza resonando desde el interior de los vagones. Un hombre asomaba por una de las ventanillas que miraban al cielo, apenas hubo sacado medio cuerpo al exterior se derrumbó con los brazos extendidos hacia el techo del tren volcado, medio cuerpo fuera, medio dentro, tumbado boca abajo. Se acercó a socorrerlo, trepó hasta lo alto y desde un lado intentó cogerlo por las axilas para extraerlo por completo del interior del vagón. Un escalofrío recorrió cada célula de su organismo cuando sus pies resbalaron ante el esfuerzo requerido para levantar el cuerpo inerte y cayó sobre la espalda del cadáver; algo le resultó tremendamente familiar al abrazar el cuerpo de manera accidental. Se levantó de un respingo y respiró profundamente. Una intuición se manifestó con la rotundidad de una certeza: él regresaría a la aldea esa misma noche.

 Por Luis Revert

Cuentos, relatos y narraciones.: Heterónimo:

jueves, 11 de octubre de 2012

OCTUBRE MES DE LA LUCHA CONTRA EL CANCER


Diagnóstico precoz 

El cáncer de mama es una de las pocas enfermedades cancerosas que se pueden diagnosticar precozmente; es decir, antes de que se note algún síntoma.
Cartel Campaña mama10 
 
¿Por qué es necesario el diagnóstico precoz?
Las posibilidades de curación de los cánceres de mama que se detectan en su etapa inicial (in situ) son prácticamente del 100%.
Se ha podido demostrar que, gracias a la realización de campañas de diagnóstico precoz de cáncer de mama, la mortalidad por esta enfermedad ha disminuido de una forma significativa, al menos cuando se realiza en la edad de mayor incidencia (por encima de los 50 años).

Pruebas de diagnóstico precoz
La técnica utilizada y mundialmente aceptada es la mamografía, que consiste en una radiografía de las mamas capaz de detectar lesiones en estadios muy incipientes de la enfermedad  (más información)
  • La mamografía permite detectar lesiones en la mama hasta dos años antes de que sean palpables y cuando aún no han invadido en profundidad ni se han diseminado a los ganglios ni a otros órganos.
  • Cuando el tumor se detecta en estas etapas precoces es posible aplicar tratamientos menos agresivos, que dejan menos secuelas físicas y psicológicas en la mujer.
La dosis de radiación empleada en la mamografía es mínima, por lo que resulta inofensiva.
Otros métodos complementarios a la mamografía son la exploración física, realizada periódicamente por el médico o por la propia mujer. Sin embargo, este método no permite diagnosticar tumores pequeños, que sí serían diagnosticados con una mamografía. Se estima que la mamografía permite detectar el 90% de los tumores y el examen físico solamente un 50%.

No se recomienda la realización de autoexploración de las mamas como único método de diagnóstico precoz, debido a su baja fiabilidad.

No existe evidencia para recomendar otros métodos diagnósticos.

Campañas de screening
Los aspectos más relevantes a tener en cuenta en las campañas de screening son la edad en la que se incluye a la población dentro del grupo de riesgo, la edad en la que se excluye y el método de screening empleado.
En la actualidad se llevan a cabo programas de screening de cáncer de mama dirigidos a las mujeres de mayor riesgo, cuya edad está comprendida entre los 50 y los 65 años, mediante la realización de mamografías cada 1-2 años.

Recientemente, se esta incorporando a los programas de screening las mujeres en edades entre 45-49 años y 65-69 años. No han demostrado un beneficio las campañas de diagnóstico precoz por encima de los 69 años.
En mujeres entre los 40 y 45 años solamente puede ser aconsejable si existen factores de riesgo elevado como el genético. Hay que tener en cuenta que la mamografía es menos sensible en mujeres con mamas densas como ocurre en el grupo de mujeres jóvenes.

 
Es posible detectar el cáncer de mama de forma PRECOZ.

Depende de ti.¡¡¡Conoce como hacerlo!!! 

Fuentes:

miércoles, 10 de octubre de 2012

martes, 9 de octubre de 2012

Mocadorà, Sant Donís 9 de Octubre y el porquè del día de los enamorados valencianos

 Y es que en la señalada fecha del 9 de octubre, aparte de celebrar el Dia de la Comunitat, los valencianos celebramos la festividad de Sant Donís o San Dionisio, que viene a ser un equivalente al Día de los Enamorados que en el resto de España se celebra el Día de San Valentín. 



La tradición es que el hombre regale a la mujer amada y a su madre  un pañuelo (o mocador en valenciano) con unos dulces en el interior. De ahí el nombre de la festividad. Los dulces estan hechos de mazapán y tienen diferentes formas, de frutas, etc. que suelen representar frutas y flores de la Huerta de Valencia.


Por esta tradición, muchos valencianos consideran el 9 de octubre como el día de los enamorados (su San Valentín particular). También es tradición que las mujeres conserven todos los pañuelos que su pareja les regala año tras año desde que comenzaran a salir (son una prueba de amor y como tal son conservados).


La tradición de la mocadorada se remonta al siglo XVIII, cuando tras la Guerra de Sucesión, los Decretos de Nueva Planta prohibieron la celebración de la entrada de Jaime I en Valencia. Como respuesta a la prohibición borbónica, los panaderos empezaron a producir unos dulces de mazapán que representaban los cohetes que ya no se podían hacer sonar, pero al mismo tiempo, por su forma fálica o redonda recordaban los órganos sexuales masculinos y femeninos. Son los llamados piuleta i tronador (se ha preferido no traducir los términos, pero, en ese contexto, y unido a la forma singular que tienen los valencianos de hablar, también la nomenclatura tenía una connotación sexual muy presente).

En un principio, era tradición que los novios regalaran a sus prometidas frutas dulces envueltas en un gran pañuelo o “mocadorà”, regalo que posteriormente se extendió no sólo a las novias, sino a las esposas e incluso a las madres.

¡FELIÇ SANT DONÍS A TOTS ELS ENAMORATS!


Fuentes:  
  • valencialegendaria.wordpress.com
  • porvalencia.com
  • es.wikipedia.org

El Blog de Cesar O'Nada: Feliz Martes "Integridad "


“INTEGRIDAD ”

 “Tus cabellos se hacen  dorados y hacen que el día sea siempre soleado, siempre embrujado .Por tu mirada, también, se diría, que la vida está siempre en tiempo despejado. ¿Por qué siempre que te recuerdo mi alma hace que el tiempo se pare?; ¿por qué tu amor es  tan bonito? .Será porque lo tienes en marco guardado, Será porque las estrellas hacen guardia en tu aire, en tu sombra o en tu lindo nido. Jamás podré olvidar que, no hay nada imposible, jamás podré saber si la vida me dará otra oportunidad, de ser amado por tu ser, indescriptible. Ser mi eterna amistad, mi mirada de perpetuidad. Mi sonido perfecto, en música que de mi alma, sale para ti, para tu ser, para tu vida humana, para la vida celestial , que me espera al haberte encontrado, en esta tierra que dicen ser vida, que dicen ser jardín de amores y de juventud eterna cuando se vive ,sin fin. Podrá la muerte engañarme, por haberme encontrado. Algún día, siempre inesperado, inopinado .Pero jamás podrá coger de mi mano y la tuya soltar, pues bien agarrada la tengo. Con tus espinas a veces clavadas en ellas. Amor mío siempre bien en gracia están, pues mi mano para ti limpias siempre están. Con este escrito, con este efímero  desdén, Quiero decirte ¿qué para que quiero el edén?, Si en vida ya lo encontré, en ti, en tu ser. En tus manos cuelga mi fantasía, donde tu sonrisa es invitación, a un viaje libido, donde deposito la ilusión, de tu cuerpo entrelazado a mi alma, en la cama de la perdición. ¡Que se detenga el tiempo!; que no hay segundos para pensar. La ropa desaparece y quedas vulnerable ante mí, ante mi deseo extasiado, por dominar tus caderas enardecidas, de tus glúteos apoderarme con mis manos y guiarte al infinito de mi ser, toma con tu boca mi piel, tierna flor de primavera, que quiero vencer al tiempo, a la disputa del amor y lo correcto, que sólo hay una vida y la mía se pierde en tu cuerpo. Te amo más...cuando te empiezo a despertar, cuando te encuentro desnuda, posando para palabras muertas. Te amo más cuando te encuentro ausente, cuando el viento te roba la piel y tu arropas con jirones mis deseos. Te amo más cuando  el alma y mi cuerpo bordeas con tus manos. Mi sexo firme, cuando tus labios se consumen, todo mi universo estéril. Te amo más cuando entre la obscura sensación, deletreas mi nombre, huérfano de voz entre la humedad y tu lengua anónima. Te amo más, en el instante eterno, en el paisaje nocturno de tus senos, en la brevedad de tus uñas. Que arañan la tinta de mi piel. Haciendo de mí, un lienzo virgen expuesto a los deseos de tu arte. ¡Preciosa! Mi alma tórrida y aguerrida te busca entre los páramos para saciarse. En silencio te imagino cómo eres, el verano del follaje y las azaleas picoteando uvas dulces y pistilos. Llenas pájaros y zurces alas en las nubes. Emigra mi alma a cualquier rincón para buscarte. El trino de la lejanía, suave y delicado se esparce, sacude y hace eco. ¡Preciosa!, te imagino como eres. Mi alma se complace y vuela incógnita para saciarse. Arte y vuelo se conjugan y te escapas entre plumas, alas y enramadas, lúcida y coqueta, indómita y endeble, taciturna y sonrojada. Te imagino atrapada en la espesura. Trasluces los colores y los mezclas, aromática y seductora, trigueña flor en vilo. Mi alma excitada te dibuja como eres.

® 2012 ©Cesar O Nada

 El Blog de Cesar O'Nada: Feliz Martes "Integridad ":

El Blog de Cesar O'Nada: Feliz Lunes " sáciame de ti" ( Hablemos del Amor.-...

 " sáciame de ti" 

( Hablemos del Amor.- Ultimo Capitulo )



En el amor los sentimientos ,  incluso se llegan a ¿un poco exagerar? ; “En la inmensidad de ti, surcando las sensaciones de tu deseo, en tu placer, mirando tus ojos de gozo, en la soledad de tu belleza, contemplando tu hermosura, en ti, llegando a ti.”.Y por supuesto , las dudas en el interior del alma , siempre vienen , siempre ; “¿Me amas? .Lágrimas de fuego, que bebo con mis labios, que saben a sal de agua, con color de arco iris, con mil silencios, tus lágrimas, que me hacen sufrir. Tu sonrisa ilumina. Me hace llorar, me embelesa, tu sonrisa me enamora, me grita pasión, me habla de amor, tu sonrisa me sonríe y me llena de ti. Me naces, me tientas, me acaricias, me sonríes, me miras, me tranquilizas, me observas, me paralizas, me sueñas, me despiertas, me callas, me hablas me tienes, me amas ¿me amas? .Son sentimientos que me llevan a ti, son promesas a nuestras voluntades, son ojos cerrados a la tristeza, son anhelos de realidades, son luces de placeres, son amores contigo y amores para ti. Nos iremos todos y nada será igual las fotos estarán vacías, los ruidos estarán callados, los caminos no se andarán, la luz será oscura y ciega, la habitación se quedara sin ti, no estaréis, no estarás, ellos se irán, también tú, todos nos iremos y el amor contigo. Aquí, dando pena a la tristeza, diciendo que no existes, pensando que el mundo no es sin ti, aquí, susurrando los minutos, echando al miedo de no verte, siendo sin ser nada, aquí, muriéndome viviendo. Es posible, es imposible, amar sin dar nada, amar sin límite, dar miedo a la soledad, dar aire al viento, retar a la alegría, retar a la belleza, es posible amarte, es imposible no amarte.” .Sinceridad es símbolo de Integridad , sin mas . La verdadera integridad en si es la sinceridad , puesto que ser limpio es ser integro .Lo que está claro es que siempre que se ama se habla con amor, no se puede hablar de otra manera y ¿qué es hablar con amor? Puede ser algo así por ejemplo; Yo soy tuyo, tuyo inmensamente tuyo, a lo largo de tu breve aliento eterno, susurrando mi vida en nuestros besos perteneciéndote en mil miradas, soñándote en tus despertares, soy tuyo, mi meta lleva tu nombre. Y es que tengo hambre de ti: quiero tus besos, quiero toda tú, hambre por quererte, te necesito para vivir, te quiero para quererte, sáciame de ti. Si cruzas mis sentimientos y anudas mis anhelos, si habitas en mis sueños y resides en mis deseos, si sabes que te amo, y sabiéndolo eres feliz, si sabes que eres todo para mí. Corres sigilosa buscando emociones yo te sigo, callado, te sigo en la vida estoy ahí, como refugio de sensaciones tú te detienes, yo te abrazo tu besas el aire, yo beso tu alma los dos hablamos, hablamos con amor.”.
 

® 2012 ©Cesar O Nada


El Blog de Cesar O'Nada: Feliz Lunes " sáciame de ti" ( Hablemos del Amor.-...:

Cuentos, relatos y narraciones.: El acuerdo. Luis Revert

El acuerdo.

Un apretón de manos dejaría sellado nuestro acuerdo. Una mano se ofrecía ante mí para ser estrechada cuando los pormenores de nuestra negociación hubiesen sido desmenuzados; una mano que ostentaba los símbolos de su poder en dedos y muñeca, cargados con más riqueza de la que se pudiese atesorar ya no en el cuerpo entero, sino en la vida entera de una gran mayoría de los mortales y que se mostraba recia, compacta, fuerte, advirtiendo su nula disposición a volverse atrás en ningún caso ni arredrarse ante nada; su facultad plena para ejecutar cualquier orden recibida por parte de su dueño. Un pequeño instante detenido supuso para mi una eternidad, el tiempo durante el cual debía acceder a estrechar la mano ofrecida y dejar de ser dueño de mí mismo. Antes había tenido contacto indirecto con la persona que tenía enfrente, algún trabajo menor de distribución de mercancía con el que sostenía mi economía cuando quedaba sin trabajo pero no sin estómago. Nunca fui uno de aquellos que hacían esto para satisfacer un ritmo de vida desenfrenado y sufragar sus vicios sin que su quehacer diario tuviese nunca que trascenderlos; había guardado una disposición experimental que no me desconectaba de otras facetas de la vida sino que se sumaba a ellas y, a mi entender, las enriquecía, buscaba nuevos estados de conciencia para que entender el mundo no supusiese despreciarlo, a eso se le puede llamar evasión pero yo prefería denominarlo invención; la necesidad de inventar aquello que no se encuentra y si lo que no se encuentra es la realidad -porque resulta tortuosa y es mejor dejarla escondida- quizá necesitase algún ayudante para reinventarla sin renunciar a aquellos aspectos que lejos de ser revocables, me resultaban placenteros porque había tenido el incuestionable arte de saber dotarme de ellos, y, mezclándolos con mis experiencias transgresoras, podía elaborar un cóctel en el que aquello que llenaba mi vida podía ser despojado de la mezquindad circundante que posee la capacidad  de filtrarse por cualquier leve brecha y arruinarlo todo, lo peor, por decisión propia. Distribuía entre gente que mantenía una posición convergente a la mía en cuanto al uso de la sustancia que yo les suministraba. El día que perdí la mercancía que ahora adeudaba -y que me dejaba como única salida convertirme en lacayo fiel y brazo ejecutor del capo- sucedieron cosas muy curiosas. Recuerdo que le comenté a un amigo que "en el sitio menos pensado, quizá en un lugar que ni siquiera puedes pensar ni imaginar por que lo desconoces por completo, puede estar pasando un suceso que puede ser determinante en el devenir de tu existencia; deberíamos de tener el derecho de poder conocer estos sucesos e intervenir en ellos, ya que nos van a repercutir, y poder evitar de este modo su desenlace funesto". De verdad que me habría gustado estar en el bar donde el motorista que embistió mi coche se había emborrachado unas horas antes de que dejase mi vehículo averiado por el tremendo golpe lateral trasero y la posterior perdida de control que acabó frenando el auto contra una farola; haber tenido la capacidad de evitar, bien su ingesta alcohólica o bien que hubiese conducido después su motocicleta. El coche había quedado inmovilizado y se presentó la policía; sólo deseaba que no abriesen el maletero cuya puerta, como consecuencia del golpe, había quedado desencajada y semiabierta... Me conminaron a llamar una grúa y me obligaron a que el coche fuese depositado en un taller. No podía dejar un vehículo averiado y siniestrado aparcado en la vía pública, como era mi deseo. Llegó la grúa y mientras el coche era conducido al taller oficial yo tuve que entrar en el furgón policial a efectuar mi atestado. Cuando el trámite quedó concluido tras discutir durante bastante tiempo con el motorista que estaba algo dolorido pero ileso y quería que mi seguro arreglase su moto -por suerte hubo testigos- acudí al taller donde habían llevado mi auto. Allí estaba, en una plazoleta donde se acumulaban los recién ingresados, pero el maletero estaba vacío. Llamé al contacto que me había proporcionado el alijo y le conté lo sucedido. Una hora más tarde recibí la llamada del capo. Debía reunirme con él para ver el modo de saldar mi deuda. No aceptó que le pagase poco a poco mensualmente, con mi trabajo; habría tardado años en reunir semejante suma. Sólo me dio la oportunidad de hacer colaboraciones -así lo llamó- hasta que él considerase que mi deuda estaba saldada con mi labor, en caso contrario ya debía saber como funciona este mundo; "el que la caga, sólo la caga una vez", fueron sus palabras. Me dio dos días de plazo antes de nuestra reunión, por si encontraba el modo de conseguir el dinero, algún crédito, algún amigo hacendado... Ni amigo hacendado, ni posibilidad de crédito, solo cabía entregarle mi vida. Pasé la noche anterior a la reunión con una amiga. Estaba nervioso, alterado y con un enfado tremendo. Ella se encargó de relajarme y me propuso realizar un ritual, hacía pocos días que había regresado de un encuentro  con unos chamanes guatemaltecos y quería  repetir alguna de las ceremonias que había realizado allí. Cuanto menos, me relajaría y me ayudaría a aceptar mi destino inexorable, insistía. Sacó toda la parafernalia que había adquirido en el "merchandising" que los indios guatemaltecos habían montado en el citado encuentro y nos instalamos en el lugar más parecido a la naturaleza que teníamos al alcance de la mano, en la terraza de su piso repleta de macetas con plantas. No puedo negar que no soy muy entusiasta de este tipo de experiencias, pero debo confesar que casi llegué a un estado parecido al trance en el que mi mente adquirió una nueva dimensión y, al menos, encontré la capacidad de afrontar mi futuro, fuese el que fuese...  Después del ritual fuimos directamente a la cama. Ella decía que su sortilegio no había concluido y que deseaba que encontrásemos juntos el estado parecido al trance que habíamos experimentado momentos atrás y que hiciésemos el amor buscando esa conexión por encima de todo. Era la primera vez que nos acostábamos y me proponía un acto más allá del sexo, algo así como concitar en una unión sexual lo que habíamos experimentado en el ritual intentando hacer que los dos fuésemos uno. Sólo entonces, si lo conseguíamos, su sortilegio podría surtir efecto. A la mañana siguiente, después de haber dormido sin poderme desprender de las experiencias vividas con mi amiga, como si hubiesen constituido una fuente inagotable de una regeneradora sustancia vital, nos despedimos. Yo debía de ir a la reunión. Ella me dijo insistentemente que pasase lo que pasase durante mi entrevista, no dejase de ir a visitarla cuando ésta concluyera y me guiñó el ojo con ternura y complicidad.

 Estrechamos nuestras manos y sentí en la mía como si toda la experiencia de este hombre pasara a través de ella, me llené de información que me resultaba repugnante y quise soltar su mano con rapidez. No podía, seguían entrelazadas agitándose levemente y agarradas con fuerza. Sentí vértigo, un profundo mareo y malestar. Durante unos segundos creí perder la conciencia y pensaba que iba a caer al suelo derrumbado como un pelele dislocado. Estaba aturdido, muy confuso recuperaba la lucidez y me sentía tremendamente extraño dentro de mi cuerpo. Por fin pude soltar la mano que atenazaba la mía que me pareció inusualmente fuerte y seguida de un robusto brazo. Descubrí en mis dedos varios anillos de oro, en el dedo corazón una enorme sortija estaba coronada por una gran piedra de color rojo;  en mi muñeca derecha una gruesa pulsera mostraba una placa donde estaba grabado mi nuevo nombre. Quizá debería ponerme un régimen alimenticio y hacer algo para evitar mi mal aliento; por lo demás tampoco estaba tan mal, incluso era algo más joven. Era un hombre rico, sólo restaba encauzar mi vida por otros derroteros e iniciar, a mi modo, la nueva existencia que me habían entregado.
 

 Luis Revert

Cuentos, relatos y narraciones.: El acuerdo.:

lunes, 8 de octubre de 2012

A esos que a Poesía llaman "cursi", © Blanca Barojiana


A esos que a Poesía llaman "cursi",
que ante la lírica se tornan furiosos,
que a la expresión de un sentimiento humano
lanzan, como mordiscos, sus palabras
dañinas, insolentes, desabridas.
A esos que consideran ofensivo
el canto amable y bello de otros seres,
la dulzura de otros corazones,
el plumón de un gorrioncillo nuevo,
el destilar del canto o del cariño,
la sonrisa que estalla e ilumina.
A esos: corazones blindados,
yunques, pedernales, tormentas de la envidia,
que pretenden dañar lo que es ajeno,
romper impunemente el amor de otros.

A esos, a todos ellos, yo les digo:
que Poesía es ley del universo,
que es un sol quemándose a sí mismo,
que ilumina el abismo más hondo,
que enciende con su fuego lo más vivo
de quien a ella se entrega; y que deshace
los miedos, las fatigas, las censuras,
que es bálsamo del alma y con su aliento
recorre los caminos interiores
alejando la muerte y la locura.

A esos, a todos ellos, yo les digo:
que nosotros, los hijos de Poesía,
libramos mil batallas diferentes
del sentimiento, que ellos no imaginan.
Y que nos llegan sus voces lejanas,
ajenas, huecas, inanes, vacías,
como gemidos de los prisioneros
que nunca han de librarse de sí mismos.

© Blanca Barojiana

Todas mis palabras y algunas más: A TAN SOLO UNA ETERNIDAD

A TAN SOLO UNA ETERNIDAD

 
A tan solo una eternidad de ti,
casi te alcanzo.
Te rozo con la punta de mis sueños
y casi soy feliz.
Y me convierto
en el vapor de tu aliento,
volátil,
efímera.
Mis dedos no te tocan,
te imaginan,
te sienten.
Mis ojos no te ven,
te inventan.
Y mis labios,
mis labios no te besan...
te desean.
A tan solo una eternidad de ti
te rozo con la punta de mis sueños.



Todas mis palabras y algunas más: LA PRIMERA CARICIA

 LA PRIMERA CARICIA

 
Hoy quiero perderme
en los caminos de tus dudas,
hundir mis dedos en tus gestos
y franquear esa coraza tan tuya.
Hoy quiero volar
entre palabras olvidadas,
sorteando preguntas
y atrapando respuestas.
Hoy quiero sentir
el calor de tu sonrisa,
cegar tu mirada perdida,
salvar los incómodos silencios.
Hoy quiero regalarte
una última mirada
y una primera caricia.
 



Todas mis palabras y algunas más: MINI POEMAS

MINI POEMAS

 
Esa sensación de debilidad
que me envuelve,
que hace que me tiemblen las piernas,
que me obliga a perder la mirada,
es tan solo
la consecuencia de ti.
*****
Si estamos juntos
no es por casualidad,
es porque hemos unido
las tonalidades perfectas
para nuestra existencia.
*****
Contigo solo necesito un minuto
para hacerlo eterno
y una mirada
para hacerme infinita.


domingo, 7 de octubre de 2012

Cuentos, relatos y narraciones.: Lo sucedido.

Lo sucedido.

Ella duerme tranquila a mi lado. Durante meses se despertó en medio de la noche -de todas las noches-  sobresaltada, con lágrimas en los ojos y yo despertaba sabiendo que le había vuelto a ocurrir.

  Han transcurrido sólo un par de semanas desde que volvimos de las vacaciones en cuyo transcurso su pesadilla recurrente desapareció; esta vez he sido yo el que ha experimentado el sobresalto y he quedado confuso, paralizado, reflexionando sobre lo que intuyo es una certeza que debo confirmar, un relato vívido con el que he despertado repentinamente y cuya acción detallada se va difuminando mientras la vigilia suplanta al sueño. 

  Debo hacer una comprobación antes de contarle nada, cabe la posibilidad de que se trate de una broma de mi subconsciente -eso lo deseo por encima de todo-; mejor: en ningún caso debo hablarle de esto, broma o certeza significaría volver a sumirla en la  tortura que sufrió durante meses y que en la actualidad parece haber superado y olvidado.

  Su mente de calidad científica y espíritu escéptico comenzaba a oscilar y no podía evitar pensar que el mensaje angustiado que recibía cada madrugada respondía a alguna clase de posesión paranormal -cualquier cerebro por escéptico que sea, no deja de sentir atracción por lo misterioso, máxime cuando lo experimenta en sus propias carnes-; aunque su conclusión más aceptada y no menos preocupante, era que estuviera en un lugar fronterizo a la locura; el rostro asustado de la niña y la voz angustiada pidiéndole que lo evitase, que no consistiese que eso ocurriera, se presentaba en su mente en cualquier momento -una evocación pertinaz e inevitable- y circunstancia, distrayéndola por completo de aquello que estuviese haciendo, alterando por completo el transcurso de su vida; se trataba de una invitada a quien nadie había invitado que suplicaba algo a lo que no se tenía ningún acceso, ni siquiera el menor indicio de su naturaleza ni la menor comprensión... Sin duda un trastorno mental.

  Antes de visitar a cualquier especialista le propuse que hiciésemos un viaje, algo que la distrajese de la rutina habitual de su trabajo que le consumía demasiado tiempo y energía. Ella detestaba mi insistencia y aborrecía el discurso que acompañaba mi porfía, quizá comenzaba a aborrecer la totalidad de mi persona.  Mediante este discurso, le decía que  sus cargas se habían apoderado de su ser, cargas sustentadas en  dos pilares: la maldita tiranía e irritabilidad de su superior en el trabajo -probablemente derivada de la negativa por parte de ella de convertir la relación laboral en un romance sentimental- y su descontento por que nuestra relación no sucediese del modo exacto que deseaba. Yo le insistía en que estas cargas estaban arruinando su vida y que sus pesadillas no eran otra cosa que una advertencia de su subconsciente. Se irritaba de forma descomunal y comenzaba a criticar "los malditos mensajes de autoayuda". Reía y aseguraba que si todos los problemas personales derivan de la interpretación de la realidad que el sujeto realiza -en eso resumía mis palabras- , nadie sufriría miseria o maltrato por parte de aquellos que se encuentran fácticamente por encima de ellos: con cambiar la interpretación de la realidad sería suficiente; que la dejase en paz con mis tonterías; que era muy capaz y lo suficientemente inteligente como para discriminar aquello que tenía que aceptar lo quisiese o no, de lo que le proporcionaba la alegría y argumentos necesarios para disfrutar de la vida; que me guardase mis discursos para aquellos que el acto mismo de vivir les supusiese un conflicto tal que precisasen mis consejos para no tener que esconder la cabeza como un avestruz; que de que puñetas tenía que avisarle su subconsciente que no supiera ya y que si acaso no había vivido feliz a pesar de sus cargas hasta la fecha, de lo cual yo había sido testigo. Tenía toda la razón. Me hacía sentir estúpido a la vez que incondicional hacia ella.

 Viajamos a una ciudad de la costa mediterránea y repentinamente en el transcurso de la tercera noche en el hotel, la pesadilla no se produjo. El resto de las vacaciones lo disfrutamos como locos. Había funcionado: todo se debía al estrés y ella iba recuperando su carácter habitual, ingenioso, de ánimo alegre y humor en el que la ironía y el sarcasmo brillan con la calidad de no hacerlos caer nunca en el razonamiento ordinario o soez. Sentía aliviados mis temores por ella y desaparecía la amargura y el temor de que estuviese desapareciendo todo lo que habíamos sido hasta ahora. 

 Me he levantado con cuidado, suavemente, ante todo no debo despertarla. He ido al estudio y encendido e ordenador. He buscado las fotos y abierto la carpeta correspondiente a las vacaciones. He mirado las fotos correspondientes al día en cuya noche sus pesadillas desaparecieron, concretamente una serie de siete instantáneas que nos hizo  a petición nuestra un desconocido. En ellas estamos los dos abrazados en el centro de una gran plaza peatonal. Tras nosotros, a bastante distancia se encuentra una fuente hornamental. En el centro de la fuente hay una estatua de un hombre tumbado, a su alrededor varias estatuas de cuerpos femeninos en pie vierten agua en el vaso que rodea el conjunto. En el muro que forma este vaso hay mucha gente sentada formando corros, algunos sentados en el muro y otros en pie frente a ellos. La masa de gente no se distingue bien en las fotos, está demasiado lejana y algo borrosa por el enfoque. Amplío las fotos y las recorto de manera que sólo se vea en la pantalla el cuadrante donde aparece la masa de gente. 
La imagen no es de calidad pero viéndolas una y otra vez distingo, con la acción repartida entre las siete fotos, como un hombre se aproxima a una niña, se sitúa frente a ella y se la lleva en brazos mientras mira a un lado y a otro, como percatándose de que nadie repara en el secuestro que acaba de cometer.

Autor: Luis revert

3 Septiembre 2012

Cuentos, relatos y narraciones.: Lo sucedido.:

Feliz domingo "amarte es mi alma" (Hablemos del amor Cap 3 ) Pasiones, sentimientos puros “Eres como una flor perfumada, de silencio y ternura, regalando la inmensidad, de tu cautiva belleza, enamorando con tu serena mirada enamorada, sintiendo en cada poro de tu suave piel el calor del amor...se mía, Eres mi ángel tierno, mi corazón recompuesto, mi alma dulce, mis caricias bellas, mi camino de felicidad, mi refugio permanente, mi lado bueno, mi escondite perfecto, mi meta soñada, mi mujer amable...así eres tu. Eres mi dueña, tan sólo me dominas con amor, tu amor es mi destino, tú eres mi camino, mándame que te ame, obedeceré. Eres mi mundo de placer, mi ilusión de vivir, mi esperanza de cariño, mi suelo de bondad, mi sueño de pasión, mi pensamiento constante.... mi todo y mi vida. Es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo sigues amándole, con cada uno de los pedacitos.” ; pero intensos desde luego como pasión, volátil néctar, que imprégnalos sentidos, encendida con un beso, te inflamará el sentimiento y te consumirá hasta el alma. Sacando incluso , bellos escándalos para el alma ; “Es amarte, saber amarte, conociendo tu amor, recorriendo tu ser, es amarte, querer amarte, saboreándote, admirándote, soñándote, pensándote, es amarte, es morir amándote.”. La seguridad, es uno de los sentimientos más seguros que se anexan al amor, agarrándose muy fuerte para nunca soltarse, o con esa intención está. “El perfume de tu piel me lleva a mundos de sensaciones, en los que me pierdo por tu belleza, sentir una caricia, tuya me conduce al placer infinito, amarte es morir de felicidad. El quiso acariciar la luna; ella, ser rosa y amapola, esperando visita, deshoje margaritas. En algún lugar te encontraré y soñaré con tenerte, en algún lugar estarás sintiendo tu ternura, por ti lucharé en un grito desesperado, por ti moriré sintiendo solo dulzura, y solo podré sonreír si un día consigo tu mirada. En ese cielo donde tu estas, en aquella noche sin luna que te bese, en nuestros sentimientos que solo miran la felicidad, en la hermosura de tu cuerpo, en la ternura de tu piel, en tus ojos de dulzura, allí miro tu amor. En esta noche de magia compartiré contigo mis ilusiones y haré mías tus esperanzas y juntos soñaremos, vibraremos y nos amaremos...... Me interesa amarte, quiero amarte déjame amarte, porque quiero amarte, amarte es mi presente, es mi futuro quiero amarte, sueño amarte, amarte es mi alma, amarte es ser amarte es sentir, amarte es vivir déjame amarte, amarte... amarte”. ® 2012 ©Cesar O Nada Publicado por Cesar O'Nada El Blog de Cesar O'Nada: Feliz domingo "amarte es mi alma" (Hablemos del am...

Feliz domingo "amarte es mi alma" (Hablemos del amor Cap 3 )


Pasiones, sentimientos puros “Eres como una flor perfumada, de silencio y ternura, regalando la inmensidad, de tu cautiva belleza, enamorando con tu serena mirada enamorada, sintiendo en cada poro de tu suave piel el calor del amor...se mía, Eres mi ángel tierno, mi corazón recompuesto, mi alma dulce, mis caricias bellas, mi camino de felicidad, mi refugio permanente, mi lado bueno, mi escondite perfecto, mi meta soñada, mi mujer amable...así eres tu. Eres mi dueña, tan sólo me dominas con amor, tu amor es mi destino, tú eres mi camino, mándame que te ame, obedeceré. Eres mi mundo de placer, mi ilusión de vivir, mi esperanza de cariño, mi suelo de bondad, mi sueño de pasión, mi pensamiento constante.... mi todo y mi vida. Es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo sigues amándole, con cada uno de los pedacitos.” ; pero intensos desde luego como pasión, volátil néctar, que imprégnalos sentidos, encendida con un beso, te inflamará el sentimiento y te consumirá hasta el alma. Sacando incluso , bellos escándalos para el alma ;Es amarte, saber amarte, conociendo tu amor, recorriendo tu ser, es amarte, querer amarte, saboreándote, admirándote, soñándote, pensándote, es amarte, es morir amándote.”. La seguridad, es uno de los sentimientos más seguros que se anexan al amor, agarrándose muy fuerte para nunca soltarse, o con esa intención está. “El perfume de tu piel me lleva a mundos de sensaciones, en los que me pierdo por tu belleza, sentir una caricia, tuya me conduce al placer infinito, amarte es morir de felicidad. El quiso acariciar la luna; ella, ser rosa y amapola, esperando visita, deshoje margaritas. En algún lugar te encontraré y soñaré con tenerte, en algún lugar estarás sintiendo tu ternura, por ti lucharé en un grito desesperado, por ti moriré sintiendo solo dulzura, y solo podré sonreír si un día consigo tu mirada. En ese cielo donde tu estas, en aquella noche sin luna que te bese, en nuestros sentimientos que solo miran la felicidad, en la hermosura de tu cuerpo, en la ternura de tu piel, en tus ojos de dulzura, allí miro tu amor. En esta noche de magia compartiré contigo mis ilusiones y haré mías tus esperanzas y juntos soñaremos, vibraremos y nos amaremos...... Me interesa amarte, quiero amarte déjame amarte, porque quiero amarte, amarte es mi presente, es mi futuro quiero amarte, sueño amarte, amarte es mi alma, amarte es ser amarte es sentir, amarte es vivir déjame amarte, amarte... amarte”.

® 2012 ©Cesar O Nada

El Blog de Cesar O'Nada: Feliz domingo "amarte es mi alma" (Hablemos del am...:

sábado, 6 de octubre de 2012

El Blog de Cesar O'Nada: Feliz Sábado "Para siempre jamás" (Hablemos del am...

 Feliz Sábado "Para siempre jamás" (Hablemos del amor Cap 2 )

En el ser humano, saber que se le ama es algo que es sublime“Mi corazón es tuyo, mis sentimientos son tuyos, mi cuerpo es tuyo, mis palabras son para ti,mis caricias son para ti, mis besos son para ti. Pero hay algo que es sólo mío , saber que me amas”, incluso se transporta a lugares donde solo Morfeo , puede trasladar” Cabalgando en la playa contigo estaba y las olas del mar caían en la arena, como estrellas en el cielo brillar, la noche envolvía pero tu brillar, de tu alma era tal que ni la luna, podía ni las estrellas, hacerte callar. Mi mirada se cruzaba con la tuya, mi corazón en el tuyo, latir se encunaba, como canción que al bajar yo te cantaba. Ya el sonido del mar no se escuchaba, ni el de la canción que te cantaba, solo tu corazón latir y nuestras almas, unísonas bien alto al amor cantar. Nuestras manos nos acariciaban, nuestros cuerpos y sentimientos, con deseo y ternura estaban. En un solo cuerpo nos convertimos, durante una hermosa eternidad, esa que jamás deseamos terminar...esa que jamás deseamos acabar, esa que jamás deseamos eliminar. Cabalgando en la playa contigo estaba, cuando nuestras almas en una, se convirtieron para siempre jamás....”.

® 2012 ©Cesar O Nada
El Blog de Cesar O'Nada: Feliz Sábado "Para siempre jamás" (Hablemos del am...:

viernes, 5 de octubre de 2012

El Blog de Cesar O'Nada: Feliz Jueves " filosofía de la amistad "

Solo en los duros momentos se fragua la integridad de los actos .....“Las velas francas de la amistad desplegadas, listas para enfrentar cualquier viento, cualquier tormenta. Así zarpamos tú y yo, amigo, por las aguas turbulentas de la vida. Primero hubo tiempos de soles y de estrellas, cada uno vació su tesoro en el otro, y así supimos quiénes éramos. Pero luego la calma cedió y los vientos soplaron fuertes y hubo que poner a prueba todo lo que alguna vez habíamos puesto en palabras. La lucha fue cruenta e impiadosa. El barco giró y ambos caímos al agua. Era difícil reconocernos en la noche entre las olas, la lluvia y los truenos .A veces parecía que estábamos solos, pero luego nos veíamos, apenas a lo lejos. Y un débil hilo de voz llegaba del uno al otro con palabra blancas como palomas: "Resiste" "Ya pasará" "Atravesaremos esto juntos" .Pero la tormenta siguió y arrastró al barco hasta el fondo helado del océano, y nosotros, exhaustos, solo pudimos aferrarnos a un pedazo de madera para mantenernos a flote. Pero el pedazo era demasiado pequeño como para soportarnos a los dos, así que nos miramos a los ojos en ese momento y supimos que había llegado la hora de la verdad. El instante preciso en que la amistad se pone en juego. Debajo de la lluvia, que aún caía, no hicieron falta palabras para saber exactamente lo que debíamos hacer. Emprendimos nuestro regreso a casa  juntos. El pequeño trozo de madera nos hizo ver cuán grande era nuestra amistad. Turnados para flotar en la madera, llegamos a la costa. Uno nadaba y el otro descansaba, después cambiábamos los roles. Allí está encerrada toda la filosofía de la amistad: cuando uno está caído su amigo lo levanta, y viceversa.”
® 2012 ©Cesar O Nada
 El Blog de Cesar O'Nada: Feliz Jueves " filosofía de la amistad ":

Entra en mi blog para leer algunos de mis poemas, y otras composiciones que me han inspirado, Y

Entra en mi blog para leer algunos de mis poemas,  y otras composiciones que me han inspirado, Y
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