lunes, 10 de diciembre de 2012

El Blog de @CesarOnada73: Bienvenida mañana....


Te adentras en este despertar como cada mañana en mi sinuosa mente ....Te adentras en mi como te deseo cada amanecer, tu que eres el placer de mi ser , tu que eres el sentir de mis bellos en punta ahora con mi cuerpo desnudo . 

Tu solo tu quee sabes dar el placer en si , te adentras en mi .Seas bienvenida tu , que sacas el elixir de mi ser con sutileza y sensualidad , bebiéndolo con mirada a mi mirada , con caricias a mis caricias , tu que has entrado en mi lecho , seas bienvenida una vez mas , bienvenida mañana , la mañana del despertar de este nuevo día que con fuerza y energía positiva con esta sonrisa que sé, me muestras y me das para todo el día , comparto y muestro por doquier.


® 2012 ©Cesar O Nada

jueves, 6 de diciembre de 2012

6 DICIEMBRE. DÍA DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ACtividades para los pequeños

 Como todos los años por estas fechas, celebramos en el centro el Día de la Constitución Española. Hay cientos de materiales para trabajar este tema y lo más difícil es elegir el que más nos guste. 

Daniela Galán, la responsable de la Biblioteca Gregorio Marañon, nos recomienda este año los siguientes enlaces:

 LA CONSTITUCIÓN COMPLETA 

con numerosos enlaces de la Constitución de 1812. (La Pepa)


WEBQUEST sobre la Constitución

CAZA DEL TESORO

JUEGO CON LA CONSTITUCIÓN

 


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Para otro tipo de actividades, no dejéis de visitar la página de Actiludis. 
Es estupenda. Pincha en la imagen.


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ROMPECABEZAS










Fuentes: bibliogregoriomaranon.blogspot.com.es (Málaga)

lunes, 3 de diciembre de 2012

El Blog de @CesarOnada73: Amanece en el tiempo

 Amanece en el tiempo

Amanece en el tiempo del comienzo  del camino , el son de una guitarra con el eco del silencio hace que vuelvas y que quieras . Las mañanas , a  mi lado despiertes, siempre si quieres en libertad , pero te quiero en  libertar, recordad, siempre olvidar la muerte y la soledad. No recuerdo , el pasado , antes de ti , no , ni  de  mi  y si no mírame , llorando preguntándome , las preguntas del nuevo amanecer. Atisbos del pasado pasan por delante , saludando y sonriendo , Y es que no quisiera juzgarte , te bebiste de un trago tu libertad , como   te quiero , en libertad . Y es que hoy amanece en el tiempo  del  comienzo del camino  y al son de una guitarra . Hoy mirándote de frente quiero hablar de todo un poco y que solo tu me puedes contestar , antes de que des media vuelta y no verte mas. Hoy tu defecto es mi virtud, tu eres yo  y yo eres tu . Anoche he andado , tanto tiempo por ese mundo buscándote que cuando te he encontrado , amanece en el tiempo , comenzando , el camino  y al son de una guitarra . ¿Casualidad ? . No , pues sacia mi sed , color de tus ojos, no precioso viajar lo que deseo , para tener el sabor , la fidelidad que solo tu me das . Azul , eres, pues solo tu lo eres . Hoy y mañana siempre juntos , como ayer y en la eternidad .  ® 2012 ©Cesar O Nada El Blog de @CesarOnada73: Amanece en el tiempo: y ...

domingo, 2 de diciembre de 2012

Yuriko Yamamoto Espacio Contemporáneo: Del 30 de noviembre al 22 de diciembre:

 Cristina Kahlo

Exposición Fotográfica

       Del 30 de noviembre al 22 de diciembre de 2012 



Tiempo de Danzón, de la fotógrafa mexicana Cristina Kahlo.

Fruto de la danza y la contradanza cubanas, el danzón salió de la isla caribeña para desembarcar en tierras mexicanas. No es un baile cualquiera y quienes disfrutan de su ritmo sensual y elegante, lo saben. Así lo confirma la obra de la fotógrafa mexicana Cristina Kahlo que se expondrá en unos días en la galería Yuriko Yamamoto Espacio Contemporáneo.

Hace algunos años, Cristina Kahlo tomó sus bártulos, se marchó a la Plaza del Danzón y el Salón Los Ángeles (en el corazón de la Ciudad de México); anduvo por la ciudad de Querétaro, encalló en el puerto de Veracruz y se dedicó a retratar a personajes de carne y hueso que viven intensamente cada momento de la liturgia danzonera como si de una misa al aire libre se tratara. Gracias a este trabajo, Kahlo obtuvo, en 2011, el Premio Nacional a la Preservación y Difusión del Danzón Rosa Abdala Gómez.

La escuela callejera de baile frente a la academia de danza. Son los viejos profesores que enseñan a las nuevas generaciones de bailarines los secretos del danzón que se mexicanizó en el instante mismo en que puso pie en las costas de Veracruz y la península de Yucatán, a finales del siglo XIX. El danzón que hicimos a nuestro modo para solaz de las parejas que lo bordan en sus múltiples facetas: abierto, cerrado o de fantasía, más adornado o clásico, siempre al gusto de la compañera y del respetable público que les acompaña, cada fin de semana, en los emblemáticos espacios de la geografía mexicana.

Descendiente de una familia de artistas, Cristina Kahlo ha expuesto en diversas galerías y museos de México, Estados Unidos, Alemania, Suiza y Francia. En 2006, fue acreedora a la Beca de Residencia otorgada por la Fundación Bartels de Basilea, Suiza.

Ha realizado imágenes de arquitectura, retrato y fotografía de autor así como una amplia documentación fotográfica sobre discapacidad infantil para diversas publicaciones de México y el extranjero. Asimismo, ha impartido cursos y talleres de Fotografía creativa para adultos y niños en la Escuela Activa de Fotografía, el Museo Muros de Cuernavaca, el Museo de la Filatelia de Oaxaca y el Museo Frida Kahlo, entre otras instituciones.

De 1983 a 1985 funda y dirige la Galería Alternativa en Coyoacán, México, y de 1986 a 1991 funda y codirige en sociedad con Juan Coronel Rivera, la Galería Kahlo Coronel Arte Contemporáneo y Fotografía. Durante los mismos años colabora con la Asociación Nueva Visión de Bélgica en la realización e intercambios de Fotografía Latinoamericana en Europa y México.



El Blog de @CesarOnada73: Sol, azul y playa ...

Sol, azul y playa ...





Como un sol , una playa ,blanco en el tiempo pensar y sentir , con la música de las olas en un entrar y salir , en el camino de la comunicación no verbal y del amar. Como el ave que vuela con sus alas amplias navegar en el aire, volar por la mar, hace que el sentido de la transparencia del caminar sea siempre social , por su paz y tranquilidad. Como solo al mirarte ,haces venir la paz, el sentir de la fresca mañana al despertar con un suave soplido del viento , brisa marina . Mi bella dama azul , que brillas en la noche mas que esa estrella destronada por tu belleza , al pasar tu al lado de la luna , para poderte contemplar y tu reinar la noche por tu belleza sin igual . Por ser la mas bella flor del jardín de edén .Y que decir de tus labios que son tentadores,que desprenden amor,que son lo pétalos de flor,suaves y tiernos,como el amarillo de tu sol. Y que son tus . besos sabores,
que expresan tu amor,tus labios de pureza tal que quiero volverme adicto y beber de la dulcera de ellos, sentir tu belleza .Son tus labios...¡¡Si ! Los que beso y en cada uno de ellos,dejo preso, mi alma , la eternidad en cada beso . Como un sol , una playa ,blanco en el tiempo pensar y sentir , con la música de las olas en un entrar y salir , en el camino de la comunicación no verbal y del amar, la eternidad esta aqui mi bella dama azul , al acariciar tu pelo , al admirar tu sonrisa. La felicidad es realidad, en este valle de olas que entrar y se van , para volver a un retornar , con la luna a mirar , para este pasear , caminar , que jamas se ha de terminar, pues hay tantas cosas que contar y tantas cosas que aun admirar que la noche y el día , eclipses han de crear. 
 ® 2012 ©Cesar O Nada



jueves, 29 de noviembre de 2012

VIVIR EN EL FILO: El espejo

sábado, noviembre 03, 2012


El espejo

Asomaba su rostro al espejo. Los ojos oscuros como boca de lobo. El reflejo mostraba sus ojeras violáceas, un cuello con rastro rojo de muerte y el dibujo de una soga trepando por su piel. No, no podía salir a la calle con semejante aspecto. Ya no sabía qué hacer para ocultar los orificios que su amado había ido perforando un día y otro, y otro. Las hormigas podrían crear un universo en su interior. Los dientes, esos dientes que adoraba como cada palmo de su cuerpo, habían hecho un gran trabajo. Menuda tuneladora. Parecía simple. Tumbarse en un lugar alejado. Un prado, un bosque. Dejarse morir. Que las hormigas se apiadasen de su cuerpo mortal, que se colasen por entre las huellas de su amor. Tan maltrecho. Que se la comieran en vida. Formar parte de la cadena alimenticia, convertirse en abono del mundo.
El reflejo era demoledor. Conforme pasaban los segundos, su sistema venoso convertía su cuerpo en un mapa de ríos. Como cuando era niña: el Miño, el Duero, el Tajo. Toda ella convertida en una osamenta transparente y carnosa. Ahora sobresalía del espejo su masa muscular. ¡Vaya! Era cierto. El esternocleidomastoideo era muy largo. Tan largo como el infierno en el que se encontraba atrapada. Si fuera como ellos, no habría reflejo. Por eso no entendía las visiones.
No habrá maquillaje capaz de ocultar este desastre, pensaba. Si fuera como ellos, gozaría con la sangre. Pero la detestaba. El mero olor la hacía vomitar. Todos ellos eran repulsivos. Parásitos de la vida.  Permanecía en aquella tribu por amor. Llevaba más de un año con aquella doble vida porque no sabía no hacerlo. Tendría que salir al exterior. Otra vez. Pero si el espejo se empeñaba en devolverle esa imagen de pesadilla no tendría el valor.
“Ven aquí, Kyra” le ordenaba autoritario cuando apenas conspiraba con llegar a la puerta, asomar su maltrecho ser a la calle.
--Lo siento, Samuel. Hoy voy a salir. Voy a escaparme de este tugurio. Os detesto a todos. A ti, también. Ya no te amo.
--No es verdad. Habla el miedo, Kyra. Pero ya no hay miedo.
Las escenas del cautiverio se reflejaban en el blanco de sus ojos. Ese espejo quería decirle algo. Nada le importaba. Ser monstruosa, ser bella, ser un despojo. Hoy saldría afuera. Vería el cielo, respiraría la polución de aquel universo contaminado tras la hecatombe nuclear. “No tengo miedo”.
Abrió la puerta. Al otro lado encontró el páramo de los vivos ¿Pero dónde estaban? A sus pies, un precipicio. ¿Ves lo que te dije? Samuel se carcajeó de un modo despiadado. “Sólo nos tienes a nosotros porque sólo existimos nosotros”. Era un cabrón vengativo y un mentiroso. Y un manipulador. No creía sus palabras. No creía la imaen que tenía ante sí. La enorme meseta, cuyo horizonte se perdía en lontananza. El ulular del viento, la lluvia ácida, el gris plomizo de las nubes, de la tierra, de todo.
Volvió a su espejo. Hizo su toilette como siempre, como si nada ocurriera. Volvió a la puerta. Abrió y cerró esa puerta cientos de veces. Volvió a su espejo cientos de veces. Como si nada ocurriera. Volvió a su imagen terrorífica. Al fantasma de su osamenta que se desintegraba y se regeneraba minuto a minuto. Un bucle demoníaco de su reflejo al vacío. Del vacío al terror de saberse sola.
Un último intento, se dijo. Cerró los ojos, concentrada,  y abrió la puerta de la calle. Sabes que esto no está pasando. Es el engaño de Samuel. Es su afán por poseerte cada noche, cada día, hasta el final de los tiempos.
Como por arte de magia, tras la puerta encontró su calle. La de siempre. El kiosko de en frente. La cafetería de la esquina. El olor algo salobre del tráfico cercano al mar. Se tropezó con André, aquel vecino francés tan sofisticado: Bonjour! Le mostró la mejor de sus sonrisas. Pero no obtuvo respuesta. Entró a la cafetería. Comería algo normal para variar. Pero nadie atendía a su llamada. Bajó a la gran ciudad y repitió esta operación en cientos de lugares, con cientos de personas sin obtener respuesta. Llegó al metro, se metió en un vagón y allí estaba él. Su padre ¿`Pero qué coño es esto? ¿Su padre? Su padre estaba muerto. Hacía casi 15 años de aquellos. La miró. Abandonó su asiento y se dirigió a ella que esperaba de pie que se abriese la puerta. En la siguiente estación.  Kyra, Kyra ¿Qué haces aquí, cielo? ¿Y tan pronto? Eras una buena chica ¿Que te ha pasado?
Contestó sin pensar. Con la certeza brutal de que hizo algo horrible. Como su padre. Que se quitó la vida. Fue un día de viento. En el bosque. Se colgó de un árbol. Y se la comieron las hormigas.
Imagen de Gernán Saez
VIVIR EN EL FILO: El espejo:

martes, 20 de noviembre de 2012

POEMA: Te necesito Autora: Pepomaria -pseudónimo-

TE NECESITO !

te necesito,
para mirarte y perderme en tu mirada
te necesito,
para que me acompañes en mis sueños
te necesito,
para disfrutar de tus caricias.
te necesito,
para esperar tus apasionados besos
te necesito,
para que tu calor me quite el frio
te necesito,
para recorrer juntos nuestros cuerpos.
te necesito,
para que los días nunca mas sean grises
te necesito,
para vivir nuestros bellos momentos
te necesito,
para que no se apage mi alma
te necesito,
para pensarte, sentirte,amarte y extrañarte...
te necesito
porque vives en Mi .
te necesito ,
porque eres parte de mi ser...
simplemente porque Te Amo.

Autor: Blanca Rausseo Moy ( Pepomaria )
TE NECESITO !

te necesito,
para mirarte y perderme en tu mirada
te necesito,
para que me acompañes en mis sueños
te necesito,
para disfrutar de tus caricias.
te necesito,
para esperar tus apasionados besos
te necesito,
para que tu calor me quite el frio
te necesito,
para recorrer juntos nuestros cuerpos.
te necesito,
para que los días nunca mas sean grises
te necesito,
para vivir nuestros bellos momentos
te necesito,
para que no se apage mi alma
te necesito,
para pensarte, sentirte,amarte y extrañarte...
te necesito
porque vives en Mi .
te necesito ,
porque eres parte de mi ser...
simplemente porque Te Amo.

Autor: @[1152663935:2048:Blanca Rausseo Moy] ( Pepomaria )

lunes, 19 de noviembre de 2012

Poesías y escritos de Norberto: VIDA SIN AMOR



¿como se que es amor lo que me pides?
¿como se que es amor lo que he de dar?
¿como se que la vida que tu quieres?
es una vida de amor y libertad?
Es difícil que sepas  lo que quieres,
el amor no sabes darlo tu.
Piensa y dime ¿por que la vida es breve?
Piensa y dime ¿como quieres tu amar .
En tu vida el amor esta olvidado,
tu no quieres de tu vida disfrutar,
dime algo que a mi me vuelva loco,
dime algo por lo que te pueda amar.
Yo no entiendo tu forma de vivir,
no comprendo que aya tanta maldad
en la busca de un amor correspondido,
he encontrado un velero en alta mar,
que navega sin rumbo ni destino
y que pronto a pique se hundirá.
Pues tu vida que es una tortura
en el tiempo también naufragara.
Como el barco que lucho para no hundirse
y ¿por que tu no quieres ya luchar?
Abandonando la lucha antes de tiempo.
Vivirás una vida sin amor,
un amor que se fue de entre tus dedos,
un amor que no supiste conservar.
Se marcho cabalgando sobre el viento
se marcho para no volver jamás.



Todas mis palabras y algunas más: VIAJERA DE MI VIDA


 
Soy viajera de mi tiempo,
de mi vida,
parando en estaciones,
estaciones de mis momentos.
Soy pasajera en el tren de mis años,
portando equipaje lleno de vivencias,
visitando personas,
fotografiando momentos.
Camino por el sendero
de mil noches y días,
cambiando por fuera,
creciendo por dentro.
Soy viajera de mis días
descubriendo almas,
lugares y sensaciones
que acumulo a la espalda
en valijas de esperiencia.
Soy viajera de mi vida,
pasajera de mis años,
peregrina de momentos.


El Blog de @CesarOnada73: ESCLAVO DE TU AMOR


ESCLAVO DE TU AMOR
Vivir de apariencias te hace esclavo de los demás.Caminar por el sendero de la inconsciencia discapacitada para cualquier cosa .Ni es tan buena, ni es tan mala, si digo ser tu esclavo,pero de tu amor , por eso te digo que  no te marches, si te espanto con ello, no es para ello , no te alejes y menos si te asusta. Pero sobre todo ; ¡Oh bella dama !! ; no me abandones, porque prefiero estar en tus manos que en las de la maldita tempestad. ¿Sabes una cosa ? el esclavo cree que la felicidad está en cumplir con sus obligaciones solo  simplemente  y opaca el sendero de oportunidades, que el camino de la vida le da y  que a sus ojos se presentan. A quien sentado, ve pasar el desfile de los grandes triunfadores en desfile , enérgicos y pragamáticos pasos de  quienes aprovechan frases tan insípidas como estas para así ser el propio dueño de su libertad, liquidando la deuda con sabiduría y conocimiento, y te miran diciéndote : "no seas esclavo de tu vida, naciste para ser el soberano de ella.No hay peor esclavo que el que ignora que lo es." Y yo soy quien tu quieras que sea, pero no dejes mi amor , pues mi vida no tiene mas sentido que la esclavitud de mi alma perdida .

® 2012 ©Cesar O Nada


El Blog de @CesarOnada73: Cuantas musas hay...

Cuantas musas hay...



Cuantas musas hay..... 


Cuantas musas hay en cada rincón del alma,
en cada espacio del tiempo , del aire que pasa, 
en por delante del espejo de la calma , 
al expresar lo que del interior se saca . 

Cuantas musas hay , en cada rincón de la nota, 
pues es música el sentir del alma , su expresión, 
su lenguaje universal , que hace emoción , 
en cada segundo que pasa , en cada nota . 

Cuantas musas tengo , por suerte en la vida , 
cuantas musas que suerte la mía , 
pues son cada una de las miradas ,letras , 
que son expresadas en estos espacios de la vida.
¡¡Pues gracias os digo !! a todas las musas , 
os digo desde el alma que se expresa , 
por cada nota , por cada letra, dichas,
jamas salis de mi , sois y seréis mis musas...
® 2012 ©Cesar O Nada


El Blog de @CesarOnada73: Cuantas musas hay...

ME CANSÉ DE ESPERAR de Maria Sirena Matri Mar,



Como yedra trepas en mi cabaña,

pareces llanto de boca callada

gimiendo y muy asustado, por tu frenada

y te crees que estás escalando montaña.



El viento de la angustia te acompaña,

el de la historia que llevas calcada

en tu alma y en tu mente tan marcada

con tu torpe corazón a ti, te engaña.



Grandes huracanes de sueños teñidos,

que te arrastran hasta la soledad libre

obligando inconsciente a la blancura.



Me niego a saber que suenan tus ruidos,

ya me cansé y no quiero que vibre

mi corazón por tu ingenua tortura.



ESPAÑA
 el domingo, 18 de noviembre de 2012 a la(s) 23:19 ·
(Reservados los derechos de Autor.)

¿PERO QUE ES EL AMOR? de Maria Sirena Matri Mar,


El amor que está en el alma

hace preso al corazón,

porque le roba la calma

opacándole la razón.



El poeta ya nace con él

cosquilleándole el alma

y con versos en un papel

con armonía, lo plasma.



El amor es vida y es muerte,

es sabor dulce y amargo,

es un sentimiento tan fuerte

pero débil en su letargo.



El amor que estás gozando

es un sueño en sentimiento,

cuídalo por conservarlo

que podría ser tu tormento.



¡Si te quieres enamorar

que sepas que vas a sufrir

ya que a veces te reirás,

pero en otras querrás morir!



ESPAÑA
17 de noviembre de 2012
Maria Sirena Matri Mar
(Reservados los derechos de Autor.)

domingo, 18 de noviembre de 2012

Todas mis palabras y algunas más‏ A UN BESO DE DISTANCIA


 
A un beso de distancia,
a un beso tuyo,
amor,
está mi felicidad.
Tan cerca como eso,
tan lejos como tus labios.
A una mirada tuya
encuentro mis deseos,
reflejado en tus ojos.
Quisiera recorrer esa distancia
para devolverte mi dicha
con una mirada mía
y un beso,
vida mía
 
Autora: Ana Segunda. 
17-Noviembre-2012.

El jueves noviembre 22 semana de literatura valenciana presentamos el más reciente libro de poemas de Iván Brull

El dijous 22 de novembre dins de la setmana de les Lletres Valencianes presentem el darrer llibre de poemes d'Ivan Brull: GUIA DE PERDUTS al Teatre de la Plaça de Silla a les 19:30 hores.

Guia de perduts recull un conjunt de poemes que mir
en de copsar la realitat caòtica en l’instant fugisser en què el sentit s’esmuny. Hi ha els paradisos perduts i els desitjos sobtats que neguen l’existència d’un fat de fons. Hi ha, també, la voluntat vella de fixar, des de fora, un mínim de suport on ancorar les fites quotidianes.

La Guia de perduts no pretén cap ordre, cap camí, ans la constatació d’allò caòtic que només amb el llenguatge enquimerat (la lletra Perillosa) pot esdevenir llegible.

En aquests poemes, en aquests instants hipertrofiats, el lector no trobarà cap remei si la companyia no és un remei.


El jueves noviembre 22 semana de literatura valenciana presentamos el más reciente libro de poemas de Iván Brull: Guía de teatro perdido de Silla, Valencia, España a las 19:30 horas.

Perdido Guía recopila un conjunto de poemas que trata de plasmar la realidad caótica en el momento en que el significado es difícil de alcanzar, se cuela. Hay quienes niegan deseos repentinos de paraísos Perdidos y la existencia de una grasa. Allí, también, el viejo se fijará, al menos el apoyo exterior donde ancla hitos diarios.

Guía perdido no es pensado como cualquier orden, ninguna manera, la realización ans sólo caótico con idioma enquimerat (Letras de Dangerous) puede ser legible.

En estos poemas, estos momentos hipertrofiats, el lector no encontrará ningún recurso si la empresa no es un remedio.
 
 

POEMA: Sortilegio Autor: Richard Stovinky

‎**SORTILEGIO**

Organizas sentimientos
como
si Reina de Corazones
Universos sostuviera
y tú,
para ellos.
Ensordeces el dolor
si de costado llega;
inverso a tu fiesta,
y le cierras la puerta.
Renaces vida
que la vive muerta,
y, sin rubor,
sin vergüenza
detienes el ritmo
del mismo Tiempo,
despierta!!
Ahora llega
sin más recursos
que la real manera
de encontrar absurdo
lo que ayer abrazas,
te detenga el pulso.

Mírate, siéntete,
búscate donde nadie te sepa
y vierte el amargo destello
donde tu vientre sujeta:
el hierro de lo negado,
la cuerda de lo perdido,
vacío tu cajón, de Magia
y frase con sed, y olvido.
Ya no tienes sortilegio
para más de un trecho abierto.
Tu palabra: La Conquista
donde crezca el Universo.
**Richard Stovinky ©2012

**SORTILEGIO**

Organizas sentimientos
como 
si Reina de Corazones
Universos sostuviera
y tú, 
para ellos.
Ensordeces el dolor
si de costado llega;
inverso a tu fiesta,
y le cierras la puerta.
Renaces vida
que la vive muerta,
y, sin rubor,
sin vergüenza
detienes el ritmo
del mismo Tiempo,
despierta!!
Ahora llega
sin más recursos
que la real manera
de encontrar absurdo
lo que ayer abrazas,
te detenga el pulso.

Mírate, siéntete,
búscate donde nadie te sepa
y  vierte el amargo destello
donde tu vientre sujeta:
el hierro de  lo negado,
la cuerda de lo perdido,
vacío tu cajón, de Magia
y frase con sed, y olvido.
Ya no tienes sortilegio
para más de un trecho abierto.
Tu palabra: La Conquista
donde crezca el Universo.
            **Richard Stovinky//
            ©2012
*fotoBancodeimagenesdeGooggleGracias*jmmg//

lunes, 12 de noviembre de 2012

EN EL ANDEN Por Martha Lyda


~~♫ EN EL ANDEN.~~♪
♫ En las amplias y lugubres avenidas
de mi trasegada exist
encia,
duerme tranquilo el primer beso
alli, sobre el anden de los recuerdos;
pasan los transeuntes amores
que como llegan se alejan,
el los observa con su inocencia
de tiempo viejo, dulce de castidad añeja.
Incorrupto vive en el altar
de los bellos recuerdos sagrados ruborizados
de una irrepetible primavera,
acunado en el danzar de Strauss
y su magico danubio azul.
Nada lastima la nivea sensacion
no contaminada de caricias
mundanas y pasajeras.
Cada amor trae un beso nuevo
multiplicado y acomodado
de un deseo vibrante y diferente;
solo se llevan un poco de sentir
y dejan la huella del cansancio
en la fragancia del encuentro fugaz
¡ pasajero al fin ! se marchan
por el frio asfalto del desengaño
y del desamor. Mi alma atesora
solo un poco de cemento y arcilla
de besos casuales e insipidos
almacenandolos en la bodega del olvido,
quiza les escriba un verso como homenaje
al instante vivido, al fuego artificial
de luces de fantasias instantaneas.
Y sigue dormido en el anden de lo inmortal,
mi dulce e inocente primer beso,
aunque ya no estan los labios
que compartieron tanta miel,
el seguira alli, esperando el momento
de partir a buscar la eternidad
en los labios yertos y desteñidos
de mi agonia final, acompasados
con el viejo vals, y los zapatitos
color luna, dormiremos por fin
¡ en el anden de los elegidos !!♫

♫ MARTHA LYDA MARULANDA RODRIGUEZ ♪
La poeta irreverente

La incognita. Por Mirian Brea

La incognita

Vienes como rio estrepitoso que bulle en giros
chocando entre piedras, buscando caminos
para recorrer en su impetu el bosque herido.
germinando tierras de yerbas o culltivos.

Incorpora a las reglas constantes de la vida ya escritas
en tablas de dioses donde existe el germen que da el todo
la naturaleza, las especies comenzando invisibles
que no repiten sino crean, combinando haciendo la historia.

Asi, dando un salto en el tiempo, en palabras simples,
que cuando nace el hombre lleva el estigma del destino.
Escrito esta en sus reconditas celulas, la mujer que le hara uno,
pero solos pocos en el tiempo misterioso se encuentran.

Porque una mujer y un hombre se aman para siempre?
la mayoria solo pasion que se extingue y muere,
porque la pasion cubrio las huellas del camino del rio
que difumino en la ria, el hombre o mujer del amor eterno.

Mirian Brea
(D.R.)
La incognita
 
Vienes como rio estrepitoso que bulle en giros
 chocando entre piedras, buscando caminos
 para recorrer en su impetu el bosque herido.
 germinando tierras de yerbas o culltivos.
 
Incorpora a las reglas constantes de la vida ya escritas
 en tablas de dioses donde existe el germen que da el todo 
la naturaleza, las especies comenzando invisibles
 que no repiten sino crean, combinando haciendo la historia.
 
Asi, dando un salto en el tiempo, en palabras simples,
 que cuando nace el hombre lleva el estigma del destino.
 Escrito esta en sus reconditas celulas, la mujer que le hara uno,
 pero solos pocos en el tiempo misterioso se encuentran.
 
Porque una mujer y un hombre se aman para siempre?
 la mayoria solo pasion que se extingue y muere,
 porque la pasion cubrio las huellas del camino del rio
 que difumino en la ria, el hombre o mujer del amor eterno.
 
Mirian Brea
 (D.R.)

lunes, 22 de octubre de 2012

Cuentos, relatos y narraciones.: El invitado.Publicado por Luis Rever




lunes, 22 de octubre de 2012

El invitado.

Estaba sentado frente a mí en una silla situada a escasos metros de  la cama fumando un cigarrillo y exhalando largas bocanadas de humo. No se había quitado el abrigo, holgado, de lana ni el sombrero que oscurecía su rostro. La poca luz que se colaba por las rendijas  de la ventana cerrada -los póstigos no encajaban del todo bien, algo curvados por el paso del tiempo, en sus molduras- no llegaba a iluminar su cara oculta a contraluz, mantenía una pierna cruzada sobre la otra y sé que me estaba mirando sin decir una palabra. Desperté con su presencia en una habitación que me resultaba extraña. No me alarmó su comparecencia, al momento supe quien era él y donde me hallaba. Abrí los ojos, lo vi sentado y no encontré palabras a modo de saludo, tampoco ninguna inquisición acerca del motivo de nuestro encuentro; quedé tumbado de costado, en la posición en la que había despertado y deje transcurrir el tiempo con esta imagen en blanco y negro en la retina y el olor del tabaco adueñándose del paisaje olfativo de la habitación, también compuesto, para completar la fotografía percibida por la pituitaria, de aire viciado, ropa sucia amontonada, vapores procedentes de la transpiración corporal y el polvo  flotando en el ambiente, propio de una casa largo tiempo deshabitada, formando un conjunto espeso que quizá pudiese ser tanto digerido como respirado.

Se levantó de la silla y se dirigió hacia la ventana. Abrió ligeramente uno de los postigos y observó el exterior con cautela, queriendo ver sin ser visto. El rayo de luz que penetró en la estancia a través de la leve abertura me permitió ver más detalladamente su fisonomía de espaldas, alto, espigado, el sombrero calado algo ladeado y el largo abrigo avejentado  deshilachado en los bordes inferiores. Arrojó la colilla al suelo con desdén materializado en el resto de cigarrillo, pero que iba dirigido al causante de su desgracia, al que aplastó con furia para que la colilla quedase completamente apagada.

 El cuaderno abierto tal y como quedó cuando se deslizó de mis manos que cayeron pesadamente sobre mi estómago proporcionándome un ínfimo grado de lucidez que sólo alcanzó para que extendiese un brazo y una mano torpe, a tientas, tras haber humedecido los dedos pulgar e índice con la lengua, diese con el pábilo encendido y sumiese el cuarto en la oscuridad. Me había enfrascado en la lectura del manuscrito, extenso, hasta mantener una lucha tenaz contra mis párpados, empeñados en cerrarse, en acometer una caída definitiva que pusiese punto final a la jornada y a la lectura, incorporándome de vez en cuando hasta formar un ángulo de noventa grados entre mis piernas y mi tronco para conseguir despabilar un mínimo que me garantizase unos instantes más de lectura y así, sumando instantes, poder terminar de leer todo el contenido impreso en la libreta antes  de caer dormido de un modo instantáneo una vez concluida la última linea.


Cuando estuvo sentado de nuevo frente a mí, comenzó a hablarme. No podía responder a su pregunta de por qué había ido a la casa, al porqué de mi presencia en la habitación. Él tampoco se sentía extrañado. Llevaba varios días refugiado en esa habitación, en tensa espera, sin saber hacia que lado iba a inclinarse la balanza, en que términos iba a oscilar el péndulo que decidiese sobre su vida o su muerte. A veces intentaba dormir, dicho del modo que él lo expresó, el sueño consiguió derrotar a su estado de alerta durante algunos minutos en los que caía en un sopor repentino que alejaba la pesadilla y resumía tiempos felices, unos instantes de descanso que se interrumpían de forma súbita cuando escuchaba el más leve sonido que viniese del exterior, aunque sólo fuese el agitarse las ramas de los árboles por una suave racha de viento. La noche la había pasado fuera de la cama que presentaba mantas y sábanas hechas un revoltijo sobre el jergón. El nerviosismo y la incertidumbre sobre el desenlace le carcomían; no hacía otra cosa que pasear por la habitación, abrigado cuanto podía en la fría noche, e ir de la ventana a la silla encendiendo un cigarrillo tras otro, a la espera, intentando calentar en todo momento la esperanza de que fuesen sus correligionarios los que viniesen a buscarlo para que lo sacaran del país antes de que lo hiciese la guardia civil para sacarlo de este mundo, preguntándose en todo momento por qué se había utilizado el ingenio humano, esa capacidad que debería utilizarse para hacernos felices y, de algún modo, si el ideal postrero del ser humano es la búsqueda de la felicidad y ésta su mayor riqueza, ricos a todos, para producir en su lugar, un baño de sangre, que a la vista de los acontecimientos que se desarrollaban en Europa, no había hecho más que empezar, como un banco de pruebas donde se experimentasen los últimos avances en aviación militar y para saber hasta donde puede llegar la atrocidad y la barbarie. Quizá su ideología que ahora le condenaba a muerte sólo consistiese en querer poner el talento y los hábitos sociales al servicio de la humanidad, algo que ésta jamás ha conseguido y por lo que los jóvenes libertarios que poblaron su juventud quisieron luchar contra un absolutismo que los asesinaba en Marruecos.

 Descubrí el cuaderno tras la muerte de mi madre. Cuando vacié su piso, (el mismo en el que yo había vivido desde que siendo muy niño nos trasladamos a esta ciudad huyendo de los estigmas que nos imponía la pertenencia al bando perdedor, hasta que me emancipé con veinte años) encontré en el fondo de un cuarto trastero una vieja maleta con algunas ropas y objetos que habían pertenecido a mi padre. Entre las prendas, un encendedor, una antigua -preciosa- pluma estilográfica -que conservo como un tesoro- y alguna bagatela más, estaba el cuaderno que incluía entre sus páginas una narración de sus últimos días, antes de ser detenido para morir después en la construcción del ignominioso mausoleo ordenado por el general para memoria de su barbarie. Sus palabras se debatían con un verbo errático y desordenado entre la angustia, el rencor -no exento de cierta ansia de venganza aunque lo fuese de un modo divino- hacia aquellos parientes próximos que le habían delatado y la esperanza de que sus amigos, alertados por mi madre, llegasen pronto para llevarlo a un refugio más seguro hasta que encontraran el modo de sacarlo del país rumbo al Méjico de Lázaro Cárdenas, como tantos otros exiliados y refugiados políticos españoles. Cuando mi madre llegó a la casa de campo en compañía de un conocido, sólo encontró el cuaderno sobre el camastro. La guardia civil lo detuvo antes que  ella pudiese encontrar un lugar donde guarnecerlo y que no comprometiese demasiado la libertad de ninguna de sus amistades. Sólo llegó unas horas tarde -esta historia me fue relatada en mi infancia, cuando tuve suficiente juicio, pero jamás me habló de la existencia del cuaderno- parece ser que fue su propio hermano, mi tío al que nunca conocí, el que comunicó a las autoridades (quizá bajo presión, pero también sucumbiendo de un modo cainita por sus diferencias de pensamiento) la existencia de la casa de campo en desuso donde probablemente se encontraría agazapado el fugitivo.

 En unas páginas del cuaderno mi padre habla conmigo. Me habla como si fuese el adulto que, de no salir bien las cosas, nunca conocerá. Lo lamenta, es lo que más le entristece; más todavía que la delación de la que ha sido víctima; más aún que haber sufrido vivir en un mundo enloquecido transformado en una máquina de picar carne que sólo ha hecho que comenzar su sangrienta labor. Me imagina en la penumbra del cuarto, con las primeras luces del día filtrándose por los resquicios de la ventana desvencijada, fantasea con las mantas y sábanas revueltas que han adquirido fisonomía humana y les habla, me habla a mí y lo hace a modo de despedida.

 Leí el cuaderno a la luz de una vela. Un exceso de luz resultaba demasiado hiriente para mis ojos que preferían acogerse a un grado de intimidad supremo con aquellas palabras que, de algún modo, desde el anonimato, siempre habían estado dentro de mí, sentirme como si estuviera en el interior de una caverna que me adormecía. Luché contra el sueño que pugnaba por poner fin a mi regresión hasta que terminé la lectura, pude apagar la vela y pude contar a mi padre como había sido nuestra vida. Le hablé mucho de mi madre, de un modo sosegado, tranquilizándolo, insistiendo en que a nosotros, finalmente, la vida nos trató bien y le refería algunas anécdotas que pudiesen resultarle más ligeras o divertidas que enternecedoras, perdiéndome en palabras que aliviaran su angustia sin escatimar en mostrar reconocimiento a su persona y a sus ideas, hasta que llegaron los guardias y con estrépito irrumpieron en la estancia. Sin mediar más palabras que los insultos y las imprecaciones hacia alguien que sólo consideraban un "perro rojo", dos de ellos lo sujetaron cada uno de un brazo y lo sacaron, sin encontrar resistencia, de la habitación rumbo a los trabajos forzados. Antes de cruzar el umbral de la puerta mi padre miró furtivamente hacia atrás, hacia la cama donde me dirigió una mirada con la que vació sobre mí la totalidad de su amor y su ternura, como si su vida entera hubiese sido depositada, carente ya de valor, en mi interior, para que estuviese siempre conmigo.

 Al menos durante esa noche pude ser su invitado.


domingo, 14 de octubre de 2012

El Blog de Cesar O'Nada: Cartel del DISCO " RESURGIENDO "


Cartel del DISCO " RESURGIENDO "


Aqui os muestro el cartel de promoción del disco RESURGIENDO , donde se muestran algunas de las tiendas online donde se puede encontrar .

Un saludo, Cesar O'Nada



Cuentos, relatos y narraciones.: Heterónimo por Luis Revert

 Heterónimo

El tren circulaba entre campos de cereales, recorriendo la llanura al atardecer. Una luz rojiza encendía el cielo e impregnaba con su luz las laderas de las montañas que, con el rostro casi pegado al cristal, contemplaba en su recorrido paralelo a ellas, encontrando un relax medicinal de cara a la jornada que le esperaba al día siguiente y diluyendo todas sus cargas en ese remanso de belleza; aturdida su mente por el día de trabajo que cargaba a sus espaldas, la luz limítrofe al infrarrojo hacía evanescente su reflexión cuyo contenido, antes cargado de reproches y resentimientos, se tornaba liviano. Tras esas montañas, aventurándose a través de un cañón que formaba el curso de un río, subiendo alguna loma para bajarla después, cuando el tránsito por el camino junto al cauce se hacía impracticable, se encontraba un grupo de casas abandonadas que conocía -había conocido, quizá ya ni existieran- bien. En aquellos tiempos, estuvo a punto de instalarse a vivir en esa aldea. La habían encontrado por casualidad durante una excursión por el citado río en la que se adentraron más horas de lo previsto en las entrañas de la sierra, jugando con los rápidos que el caudal formaba en algunos lugares y dejándose arrastrar aguas abajo por el sinuoso recorrido entre angostas gargantas de roca, para tener que remontar después el camino desandado, desnudos, después de haberse secado sobre una piedra, a modo de terraza, al sol. Era verano y pasaban días enteros en la montaña, durmiendo con el cielo como techo en los sacos de dormir. Cuando descubrieron la aldea se les presentó ante sus ojos el espacio idílico que deseaban en su interior y que se podía manifestar si tan sólo encontraban el modo de superar los obstáculos que siempre plantea la materialización de una renuncia; alcanzar algo suele significar renunciar a otras cosas por las que se puede tener un mayor o menor apego y esto no siempre es tarea fácil. Cuando vieron el conjunto de casas, se mostró ante ellos con más fuerza que nunca la capacidad de renunciar a cualquier cosa que les mantuviese alejados de la posibilidad de reinventar la vida, sin haberse siquiera planteado en que podía consistir tal renacimiento. Descubrieron en este paraje la infraestructura necesaria para poder vivir sin dependencia exterior si se lo proponían y construir, tras un periodo de inversión material y, sobre todo, laboral un paraíso alejado de la vida alienante de la que escapaban habitualmente con la esperanza de no tener que regresar jamás, que siempre quedaba muda, aplastada por el peso de una existencia ya constituida y cargada de impedimentos de cara a favorecer una deconstrucción fruto del verdadero deseo. Sólo tenían veinte años. Junto a las casas, siguiendo la vereda que descendía hasta el río, encontraron un enorme zarzal que enmarañaba una estructura de apariencia cúbica. Se escuchaba correr agua en su interior. Con las manos, ayudándose de alguna navaja suiza y con mucha paciencia para no lastimarse, consiguieron descubrir una pequeña porción de la planta para poder ver que había en el interior de su panza. Encontraron una pequeña alberca, alimentada por un manantial de agua cristalina, cuyo sobrante rebosaba por un lateral construido a menor altura que el resto. El agua descendía por una acequia deshecha junto al camino, que servía para alimentar los frutales, algunos todavía vivos, plantados en bancales que descendían por la ladera hasta los prados, que hacían de antesala al cauce por el que, en ese tramo, discurrían tranquilas las aguas. Los recuerdos se agolpaban en su cabeza mientras el color rojizo perdía intensidad y el paisaje comenzaba a poblarse de sombras que suponían el final del día; del mismo modo decidió poner punto final a su evocación y ocupar su mente en cuestiones pertinentes. Se dijo que fue una lástima que abandonase el proyecto cuando un nutrido grupo de amigos ya se habían instalado en la aldea dispuestos a reinventar la vida. Participó durante unos meses en esta empresa y fue feliz, pero a los pocos meses, repentinamente, se rodeo de argumentos para desear volver a la ciudad, construir su vida en torno a la opulencia y se marchó, aunque sabía perfectamente que se fue porque no había sabido entender a Celia.

Continuaba su viaje hacia las reuniones de negocios que iba a mantener al día siguiente. Un aburrimiento pertinaz que se constituía como norma una vez por semana. Le habían ofrecido trasladarse a la ciudad donde debía ampliar mercado durante una temporada con gastos pagados por la empresa, pero declinó la oferta prefiriendo viajar una vez por semana allí, dormir en un hotel, planear antes de acostarse todas las visitas que debía realizar para enfundarse a la mañana siguiente el disfraz de ejecutivo y concentrar todo el trabajo en una jornada agotadora de reuniones continuas, comidas rápidas y desplazamientos acelerados en taxi cuando el metro no cuadraba en itinerarios u horarios. Después, sin tiempo siquiera para mudar la americana y la corbata por ropa más cómoda, cogería el último tren nocturno y regresaría a su casa para pasar con su hijo el fin de semana. En el viaje de vuelta la cordillera quedaba oculta en la oscuridad de una noche sin luna. Algunas luces situadas en lo alto de antenas y repetidores dibujaban su contorno imaginario. Esta vez no se ensoñó dentro de los ecos de su memoria; estaba sumido en el cansancio físico e intelectual, repasaba en su agenda los logros conseguidos para su empresa y anotaba las tareas pendientes y algunos flecos que hubiesen quedado sin resolver de cara a su siguiente visita. Dudaba sobre aceptar la oferta de traslado temporal, en vista de lo agotadora que resultaba su decisión que sólo sustentaba por no separase de su hijo. Pensaba que también, por otro lado, le vendría bien tomar un poco de distancia con su presente que estaba girando de un modo nada ventajoso en los últimos tiempos y que ésta era una buena oportunidad. Bien que le habría gustado desaparecer cuando su amante le dijo que prefería no tener el hijo concebido, que no deseaba tener un lazo de unión tan rotundo con él y perder su libertad. Rehusar el alumbramiento significaba dar por concluida la relación, significaba rechazar la propuesta por él deseada y ofrecida de hacer de este nacimiento la consolidación de una unión afectiva y emocional. Ella le mandó una breve misiva contándole su decisión irrevocable, bien meditada, de renunciar a la maternidad en los términos ya expuestos. No sentía un lazo tan fuerte como él atestiguaba en una experiencia que se circunscribía a compartir algunas noches de cama y aliento, que, por cierto, le resultaba más gélido cada vez, proyectado en sus mejillas. Por medio de una amiga común, fue informado de que pensaba iniciar una convivencia con el ingeniero del que tanto le había hablado y con el que, aseguraba, se entendía a la perfección. En lo único que podía decir que le marchaban bien las cosas era en el terreno económico. Ganaba lo suficiente para poder hacer frente a todos sus gastos, incluida una generosa pensión alimenticia para su vástago y vivir holgadamente, pudiéndose permitir salir a cenar a sitios caros acompañado de alguna mujer que se mostrase proclive a la seducción. No encontraba mayor encanto en su vida, convertida ésta en su totalidad en un bien de consumo que devoraba con avidez sin sentirse nunca saciado, sino más hambriento a cada instante y para la que trabajaba con plena dedicación y tesón enfermizo. La semana siguiente volvió a atravesar el mismo paisaje, a la misma hora, las montañas bañadas por la luz del atardecer... 

 Y Celia despertando sola, cincuenta por ciento de rabia, cincuenta por ciento de tristeza. Hoy no tiene ganas de ver a nadie, tiene algo que madurar dentro de si, algo que está demasiado verde para ser digerido y que le produce cierta consternación que no desea, la vida es tan irrepetible como bella -reflexionaba- dedicarle demasiado tiempo al abatimiento o la turbación es un tremendo desperdicio irrecuperable y eso era lo que debía madurar en sus entrañas, no quería sentirse así demasiado tiempo. Debía arreglarlo en un día de  intimidad consigo misma que le supusiese un regalo y le devolviese a la normalidad y al buen humor realimentado al ser compartido. Decide prepararse un pequeño equipaje, saco de dormir incluido; una mochila donde llevar algunos alimentos, cantimplora y un libro para disfrutar en los descansos de su pretendida caminata. Si algo no podía ser eclipsado ni quedar empañado por la relevancia de su ausencia, ese algo era el poder de la naturaleza manifestándose con la capacidad de cuestionar aún las más profundas convicciones que hayan podido ser adquiridas por una reflexión ajena; el sitio ideal, por tanto, para un encuentro con uno mismo. Durante todo el día caminó con empeño montaña arriba, el esfuerzo físico emprendido en derrotar las pendientes era reflejo del denuedo que precisaba -y que estaba acometiendo- psicológicamente para conquistar la cima de la inmensa mole de tristeza que le aplastaba; conquistada una cima, conquistada la otra, pensaba, con el deseo de que al llegar arriba sintiera, por fin, una liberación de sus sentimientos, que no supieron afrontar el desapego aunque hacía algunas semanas que estaban siendo advertidos de lo que estaba pasando, de que él se iba a marchar. Otra parte de su cerebro luchaba contra la rabia que tomaba pinceladas iracundas de tanto en tanto, acercándose peligrosamente a la frontera del resentimiento que, una vez traspasada, suele cerrar la puerta, siendo difícil salir de su territorio donde sólo crecen las malas hierbas. No podía entender por qué ahora que la aldea estaba cercana al funcionamiento autosuficiente aunque austero, después de tanto trabajo agotador, se había rendido. Era cierto, una verdad incuestionable, que no lo estaba pasando bien; esgrimía a la inseguridad como argumento cuando ella le insinuaba que su ánimo se mostraba más opaco toda vez que su humor se plasmaba sombrío, como apesadumbrado, algo les estaba resultado demasiado pesado como para cargar con ello. Algo dentro de él, quizá una de esas reflexiones ajenas que nos han sido inoculadas, le decía que no debía construir su futuro en el interior de esas montañas, aunque semejasen un pequeño paraíso, se sentía vulnerable, como si pendiese de un hilo que de romperse le sumiría en la indigencia. Una idea, una invitada indeseada pero que asomaba de tanto en tanto por su pensamiento, saltando como una neurona díscola en el interior de su cavidad craneal en cuyas paredes rebotaba sin fin, le hacía desear un modelo de relación sentimental que encerrase a la pareja en una caverna de intimidad extralimitada -que por lo general resulta corrosiva para la propia intimidad- que habría que poblar con algún -o algunos- retoños que ilustraran -y dieran colorido y quehacer- al ambiente. Inseguridad que traía de la mano al miedo, instalándose ambos en la conciencia convertida en una marmita donde bullía la angustia evaporada en forma de ansiedad que terminaba por nublar su ánimo hasta la opacidad que pervierte la alegría. Celia siempre argumentaba en contra y le decía que la paralizadora idea del deber -aquello que él pensaba que no iba a cumplir si seguía en la aldea- había sido concebida para que las personas renunciasen a trabajar en virtud de sus propios intereses para hacerlo en el interés de sus amos; así había sido en todas las épocas de la historia y así era ahora en su entendimiento. Le aconsejaba que atendiese a desprenderse de reflexiones ajenas sustentadas en el trono del pánico y no despreciase la oportunidad de construir un nuevo mundo que tenían en los dedos de la mano. Subió hasta la cima de la montaña. El sol descendía y teñía de rojo la llanura a sus pies. Culminada la ascensión sintió el cansancio fruto de la larga caminata en la que había reproducido cada una de las escenas de su batalla perdida. Al contemplar el panorama, una alegría desbordada se apoderó de ella y comenzó a bailar de forma alocada, tan pronto saltaba como se dejaba caer al suelo en una coreografía propia de un rito exorcista por el que intentaba inconscientemente expulsar todos aquellos demonios que la abatían resolviendo que, de hecho, una nueva etapa de su vida estaba a punto de comenzar. Luego se sentó a contemplar el paisaje como si fuese algo cercano a una diosa reinando sobre la llanura encendida a la que una voz perdida en la inmensidad del paisaje lanzaba una plegaria: "cuanto desearía poder crear tu heterónimo, alguien que fuese exactamente igual que tú pero despojado de todo el miedo y la angustia que convierte todas tus bendiciones en humo evanescente, en el cual se disipa tu vida entera". Vio que abajo, sobre la llanura, próximo a las laderas de la montaña circulaba un ferrocarril. El sol rojizo reflejado en sus ventanillas le hacía parecer un extraño gusano cuyo cuerpo estuviese en su totalidad tachonado de ojos encendidos. Se escuchó un estrépito y descarriló de improviso; se arrastró unos cientos de metros sobre uno de sus flancos. Bajó corriendo la ladera sorteando piedras y ramas leñosas, cayendo de bruces en ocasiones. Cuando llegó al lugar del siniestro algunas personas deambulaban aturdidas, otras gritaban en un paroxismo histérico o lloraban convulsivamente, se escuchaban gritos y susurros emitidos por gargantas que habían perdido la fortaleza resonando desde el interior de los vagones. Un hombre asomaba por una de las ventanillas que miraban al cielo, apenas hubo sacado medio cuerpo al exterior se derrumbó con los brazos extendidos hacia el techo del tren volcado, medio cuerpo fuera, medio dentro, tumbado boca abajo. Se acercó a socorrerlo, trepó hasta lo alto y desde un lado intentó cogerlo por las axilas para extraerlo por completo del interior del vagón. Un escalofrío recorrió cada célula de su organismo cuando sus pies resbalaron ante el esfuerzo requerido para levantar el cuerpo inerte y cayó sobre la espalda del cadáver; algo le resultó tremendamente familiar al abrazar el cuerpo de manera accidental. Se levantó de un respingo y respiró profundamente. Una intuición se manifestó con la rotundidad de una certeza: él regresaría a la aldea esa misma noche.

 Por Luis Revert

Cuentos, relatos y narraciones.: Heterónimo:

Entra en mi blog para leer algunos de mis poemas, y otras composiciones que me han inspirado, Y

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